viernes, 11 de noviembre de 2011

Al límite

Al límite de la luz
Foto original de Vicente Baos
El parado que agota el subsidio de desempleo, la madre joven que trabaja en turnos que le impiden estar con sus hijos, la esposa cuidadora del enfermo crónico grave, el anciano que cuida de su mujer demente, la hija que no da abasto para ayudar a sus padres mayores, el trabajador estresado en una empresa en crisis, los padres de un hijo enfermo mental, el discapacitado que desea una vida afectiva normal, el estudiante que se esfuerza pero no llega, el que se siente marginado, el que está marginado, el que sabe que su enfermedad es muy grave..
Todos, y muchos más, se sientan cada día en la consulta del médico de familia. Y agradecen nuestra atención.
¿Les importa y lo saben los gestores sanitarios?

8 comentarios:

  1. Estimado Vicente:
    Sin duda, y es uno de los meritos de la Medicina, es que cuando alguien siente que le pesa el alma, acuda a su medico para contarselo. Para eso debe ser medico de su confianza, y observo por lo que cuentas, que sin duda alguna, tu lo eres.
    Cierto, es, que atravesamos una epoca dificil, que va a hacer, por desgracia que todos empeoremos en calidad de vida, y eso redunde en todos los ejemplos que comentas.
    Esos pacientes,necesitan de vuestra ayuda, pero tambien la ayuda de toda una sociedad.
    Un abrazo.
    Lucas.

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  2. Cuando los políticos hablan de los problemas de la gente suena impostado y falso, y alguno para decirlo tiene que leerlo.

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  3. Ya puestos me lo dedico a mí misma:
    - hija de que no da abasto para ayudar a sus padres mayores, sobre todo porque empresas codiciosas y bancos sin escrúpulos se dedican a la caza del ancianos preferentemente con cierta demencia o despiste (mis últimas luchas:http://www.lne.es/asturias/2011/10/01/fiscal-denuncia-gas-natural-fenosa-robar-clientes-hc-mediante-estafas/1136548.html, y reclamar a Cajastur por embaucarlos para firmar un fondo de inversión dependiente de vaivenes bursátiles, que sólo conviene al banco, claro).
    - Hermana de enfermos mentales, uno dependiente y que carece de solución social para su atención adecuada, y otra atrapada en las redes de un -sospecho- maltratador alcohólico, sin solución fácil.
    -Amiga y colaboradora - en lo posible - de J. J es un profesional sanitario muy competente a mi juicio, y a pesar de ello lleva tiempo en paro; ahora pretenden echarlo de su piso por no pagar. J ha tenido la osadía de enfrentarse por vía judicial ante las decisiones de algún gestor sanitario, por lo cual ha sido etiquetado de "no deseable".
    - Trabajadora estresada de una empresa en crisis (Sanidad) a la que también he tenido que denunciar vía judicial para que se me reconozcan mis derechos laborales (juicio ya ganado, claro), juicio que espero que sirva para que se llame la atención de que en una empresa pública los puestos de trabajo no se cubren a dedo
    - Trabajadora estresada de una empresa en crisis (Sanidad) que además tiene que guardar discreción ante la sospecha de malversación de fondos públicos en el ámbito de trabajo conocido.
    - Trabajadora estresada que además tiene que aguantar que, por defender sus derechos laborales, en aras a poder mantener un sueldo más o menos digno para poder atender a sus padres y hermano, ya que no se ofrece un soporte social adecuado, sus propios compañeros la tachen de "perversa", por no tragar con ruedas de molino y aceptar la corriente dominante de ocupación de puestos (públicos) según amiguismos. Y eso que mis derechos son también los suyos, creo.
    - Trabajadora estresada de una empresa en crisis (Sanidad) que además tiene que aguantar que se le pidan informes o datos para justificar el destino de dinero que otros - ya en otra movida merced a las últimas elecciones autonómicas- han utilizado, no se sabe cómo, con objeto de que el próximo año se pueda acceder a fondos económicos para poder "hacer algo".
    Que bien me he quedado. Y sin Prozac. Un saludo

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  4. Situaciones límite:
    Hombre al que encuentran en la calle tras recibir una paliza, da positivo para alcohol, cocaína y anfetaminas. 30 testigos dicen que se lo buscó él pero no identifican a los agresores. Lleva tres años con los permisos de residencia caducados. La justicia le busca por tres causas distintas: de malos tratos a su exmujer, tráfico de drogas, y agresión. Debe a hacienda 3000 euros de la última vez que trabajó como albañíl. Su familiar más cercano vive de las ayudas sociales y no quiere hacerse cargo. Tiene daño cerebral y necesitará cuidados de por vida. Tiene familia en Bolivia. ¿Quien paga el billeta de vuelta? ¿como te aseguras de que alguien lo recibe allí correctamente? ¿Hay algún tipo de responsabilidad para pagar los 7 meses de ingreso y atención en rehabilitación? No, claro que no. ¿Cómo lo hacemos? ¿Quien pagará las deudas de la ortopedia?: silla de ruedas, ortesis..

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  5. Pacientes al límite:
    Mujer que trabaja cuidando ancianos sin Seguridad Social. Cuida de 2 hijos suyos y 3 de su marido con la exmujer (a la que maltrataba) y que sigue viviendo en ecuador. Su marido está en prisión porque le pillaron robando después de varios años en paro y también sin papeles. Es alcoholico y también pegaba a su segunda mujer.
    Un día el balcón de la casa donde trabaja se rompe y al caer se le produce lesión medular con tetraplejia. Llega al servicio e rehabilitación, donde no podemos devolverle la movilidad, pero tampoco darle de alta porque no hay quien la cuide. Los niños, menores todos, están ya internos en una residencia adecuada en un colegio de monjas. No se la puede dar de alta porque nadie vendría a buscarla. No hay quien pague una residencia para ella, los papeleos son lentos y sigue en el hospital. No hay plazas de residencia ni para los nacionales que cotizan ni para nadie más.
    Un enfoque frío: quienes la contrataron cometieron un delito cuya reparación es pagar la seguridad Social que deben de los años que lleva trabajando y darla de alta. Pero son ancianos con pensión mínima viviendo en una casa en ruinas. Precisamente la casa tiene orden de desalojo, que no se ha hecho efectiva. El ayuntamiento ha comentido un delito o permitido un delito, para no desalojar a dos ancianos. Los ancianos han cometido otro delito: no reparar su casa que está en ruinas. Pero no tienen ni salud ni dinero para hacerse cargo. ¿Los hijos de los ancianos? El hijo es ludópata y ha gastado hasta el poco dinero de sus padres en su adicción. Vive en una casa de protección oficial que no ha pagado. Cuando la asistente social habla con él lo que pide es que le paguen por cuidar a sus padres.

    Nos dicen que los médicos rehabilitadores no tenemos suficiente enfoque biopsicosocial, que nos centramos en los daños biológicos pero no resolvemos los problemas psicológicos ni sociales. Bien, yo no reparto los recursos sociales. Yo no puedo dar dinero de mi sueldo a cada paciente que lo necesita, ni llevarlo a vivir a mi casa, o quedarme a vivir en la consulta para no necesitar ni coche ni casa, ni sueldo. Y no, no soy psicólogo ni sé cómo decirle a esta mujer que todo va a ir bien y que su infierno ha acabado. Y eso que ella está contenta, por primera vez en su vida puede descansar de los niños, descansar del marido y del trabajo. Come bien y duerme bien. Pero a un precio incalculable. Vive al límite, y nos pone al límite a los servicios sanitarios y sociales. El sistema que permite las injusticias y la falta de responsabilidad de algunos nos deja a todos en una mala situación.

    El otro día un paciente me pedía una prestación que no entra por la sanidad pública. Le dije que no podía ayudarle. Me preguntó si es porque había recortes. Le dije que no, que no había recortes en las prestaciones, que no había entrado nunca, que lo único que habían recortado eran nuestros sueldos un 20% y las extras. Me dijo que se alegraba por ello. Que ganabamos muchísimo y habíamos llevado a la ruina a la Sanidad Públicam, y que a los inmigrantes ilegales los teníamos que mandar a todos a su país. Aveces ya hasta me cuesta empatizar con los pacientes.

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  6. Impresionante testimonio, Samfrado.

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  7. Trabajo como gestor sanitario. No soy un político, soy un médico y con 20 años de experiencia en gestión de diferentes organizaciones. Y precisamente por las personas y situaciones que describís, por ellos y por todos, los propietarios del sistema público de salud, sigo trabajando día a día en la sanidad pública. Aunque a veces cuesta. Y dudas. Seguir dando la vara con una imagen 'comprometida' de la labor clínica frente a la 'distante' de la gestora, no ayuda. Hay gestores buenos y malos y clínicos buenos y malos. Lo importante es distinguirlos y, entre todos, alejar intereses espurios, hacer buena autocrítica, y responder a la sociedad con la mejor atención sanitaria con el dinero que nos da. Da para más el asunto pero esto es solo un comentario. Un saludo.

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  8. Tienes razón PMoreno. No se debe generalizar.

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