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sábado, 23 de agosto de 2008

El colesterol, sus tratamientos y el riesgo de cáncer

El empleo de medicación para el resto de la vida con el objetivo de reducir el riesgo cardiovascular constituye una decisión muy importante y que debe sopesar todas las variables para determinar que el balance del beneficio/riesgo sea favorable.
La ezetimiba no levanta cabeza. El anuncio adelantado de los resultados del estudio SEAS con la utilización de la asociación ezetimiba/simvastatina versus placebo en la estenosis aórtica artrioesclerótica ha supuesto un nuevo descalabro tras el ENHANCE. En los 1873 pacientes estudiados no se ha demostrado una reducción de episodios cardiovasculares por el empleo de la medicación y se han detectado 39 pacientes que mureiron por cáncer en el grupo tratado versus 29 en el placebo. Solo por este dato no se puede afirmar que el uso de esta medicación incremente el riesgo de cáncer, pero ello ha motivado que la FDA vaya a realizar una investigación exhaustiva y haya publicado una nota de aviso ante estos datos. Asimismo, un Comité del Congreso de EEUU se ha interesado por el tema.

En el último número de J. Am. Coll. Cardiol se publica un estudio titulado Statins, Low-Density Lipoprotein Cholesterol, and Risk of Cancer. En este estudio se plantea la siguiente cuestión: ¿Disminuir el LDL-C con estatinas incrementa el riesgo de cáncer?
Para ello realizan un revisión sistemática de estudios que informen del tratamiento para el LDL-C y la aparición de nuevos cánceres en un tiempo de estudio igual o superior a los 1,000 personas/año de seguimiento. Encontraron un total de 15 estudios que aportaban un total de 437,017 personas/año de seguimiento acumulativo y 5,752 nuevos cánceres identificados.
Encontraron una relación entre el descenso de LDL-C y un aumento de los nuevos cánceres tanto en los tratados con estatinas como los que no. El grupo tratado con estatina alcanzaba menores LDL-C pero no había un incremento del número de rumores. Las estatinas no mostraban asociación con el incremento del riesgo de cáncer.
En conclusión, los autores veían una relación entre descenso de LDL.C e incremento del cáncer, mientras que las estatinas no estaban asociadas a este incremento. Esta hipótesis se debería confirmar con estudios específicos.
Pero de la lectura de este estudio y de lo que ha posido ocurrir en el estudio SEAS queda una pregunta central:
¿Hay un nivel en el descenso del LDL-C para reducir el riesgo cardiovascular que pueda verse contrarrestado con el riesgo de cáncer?
Como siempre que no hay una respuesta simple decimos: Hacen falta más estudios que den respuesta a estas preguntas.

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