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jueves, 2 de octubre de 2014

El impacto de una foto


Samuel Aranda @samuel_aranda_ es un excelente fotógrafo de relevancia mundial. Ganador del World Press Photo 2012  por una magnífica instantánea tomada en Yemen, actualmente está publicando en el New York Times fotografías de la epidemia de Ébola en Guinea Conakry y Sierra Leona. 

La foto que encabeza este texto ha sido realizada en un hospital de Sierra Leona y expresa, con toda claridad y dureza, lo que está ocurriendo con la epidemia de Ébola en los países del Oeste de África.

Una niña muy afectada, tumbada en el suelo, fija sus ojos en el fotógrafo sin modificar su expresión. Tiene una mirada que ves muy frecuentemente en África, entre la indiferencia y la quietud que magníficamente definió Ryszard Kapuściński en su libro Ébano como: "el estado de inerte espera". Su aspecto es de estar deshidratada con los labios secos y los ojos hundidos. 
¿Acepta el destino? ¿está resignada? ¿qué piensa una niña pequeña africana muy enferma rodeada de suciedad y muerte?

Al fondo de la foto hay un cuerpo tumbado, desenfocado. Por el texto que acompaña al reportaje parece ser una mujer joven fallecida. En medio, tomando protagonismo, aparece el suelo lleno de manchas líquidas: ¿orina, agua, vómitos?. Todo compone un cuadro trágico, asimétrico, de cuerpos, secrecciones, objeto inertes escuálidos como esas camas sin sábanas que he visto en otros hospitales africanos, con unas jarras supuestamente con agua.
¿Qué tratamiento se les puede ofrecer a las víctimas del Ébola en estos hospitales? Algo de comida y agua. Nunca tendrán terapia avanzada intravenosa de mantenimiento o cualquier otra medida utilizada en los hospitales occidentales a las víctimas repatriadas.

Y la niña, la protagonista colocada en la esquina pero central en la fotografía, nos mira a los observadores de su agonía y muerte. Reposa la cabeza en el suelo sin importar la incomodidad. Cuando las fuerzas del cuerpo te abandonan da lo mismo. No hay reparos para quién ha vivido en contacto con la tierra, pisando su suelo descalza como la mayoría de los niños africanos rurales.

Y su mirada - sin reproche ni curiosidad por quién hace la foto, ni por todos los miles de personas que la estamos mirando en estos momentos - nos inquieta y turba, nos hace sentir culpables por no reaccionar adecuadamente ante su tragedia. 

5 comentarios:

  1. Ojalá dispusiera de una de esas tarjetas opacas para dotar de material a ese hospital, ojalá me dieran una de esas indemnización de directivo de banco en quiebra, para destinarla a la investigación de una vacuna contra el ébola. Hay tantos ojalá. Pero ojalá, ojalá pudiera coger entre mis brazos a esa niña y abrazarla fuerte, como hago ahora con mi hijo...Que impotencia

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  2. Quizás ahora , que empezamos a ver las orejas al lobo .....tengan una opurtuniad en los hospitales africanos.
    Si....que impotencia.

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  3. Cuánta hipocresía. AHORA que el miedo nos estalla en la cara. AHORA vemos a esa niña. Pues bendito sea ese AHORA. Si era entre AHORA o NUNCA.... Mejor AHORA.

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  4. Pues si, mucha hipocresia ... Siempre serán los mismos que se salven. Solo tengo la imagen insólita de la niña tirada en el suelo y con la mirada perdida. Me pregunto y muchos se preguntaran, ¿ que es lo que estaría pensando en ese momento? Supongo que estaría preguntándose¿ porque no me ayudan? Estoy aqui!!! ¿ Nadie me ve? Q es lo que pasa?. Es muy injusto que estemos aquí sin movilizarnos para ayudar a estas personas, pero... Esto es la realidad y nos seguiremos preguntado ¿porque?

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