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martes, 31 de julio de 2012

Cosas que irritan mucho antes de irte de vacaciones

De vez en cuando es bueno estar de espaldas al mundo
Foto original de Vicente Baos
Rellenar un montón de recetas de crónicos A MANO para pacientes de MUFACE
Rellenar un montón de recetas de crónicos A MANO de un paciente que procede de Andalucía
Aunque ya no tengamos las clásicas recetas VERDES y ROJAS, tengo que meter a mano folios en blanco para las otras muchas tareas que hacemos en papel impreso: bajas, volantes, interconsultas, justificantes, dietas, análisis; con la salvedad que se va haciendo una cosa y luego otra...y venga mete-saca hojas....y lo malo es que en la entrada a mano...SE ATASCAN.......
Si la impresora se va al carajo, te tienes que buscar otra consulta donde todo está colocado como a TI no te gusta y te tienes que aguantar
Y ya que estoy aquí puede sacarme una receta para mi ....prima....y el análisis de hace tres meses de mi mujer que no pudo venir....y me pide otra vez el test del aliento para el pilori ese que me vino mal ir ese día y me han dicho que me haga otro volante.....y ya, por último, una receta del espidifen que se me ha acabado....y la crema de los mosquitos y otra para las quemaduras....

Todo esto lo explico por si  algún lumbreras autonómico o centralista empieza a dudar por qué son necesarias las vacaciones para los trabajadores de cualquier rama o dedicación, en nuestro caso vocación. 

sábado, 28 de julio de 2012

I love my National Health Service

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres tuvo una agradable sorpresa. Su director, Danny Boyle, quiso resumir la historia del Reino Unido con diversos hechos históricos y sociales, alguno como la industrialización y su impacto social  a finales del siglo XIX, legada a la posteridad por el gran Charles Dickens. La sorpresa fue destacar el National Health Service como una seña de identidad nacional, como una muestra del orgullo de la sociedad por tener un sistema nacional de salud. Espero que los telespectadores de otros países como Estado Unidos de América hayan tenido alguna explicación de sus locutores al ver aparecer, en medio de un mar de camas y de niños en pijama, una siglas como NHS, reflejo de un logro social y nacional del que se sienten orgullosos y quieren defender.
En España, todos los partidos políticos declaran su amor al SNS y que harán todo lo posible por mantenerlo a salvo. ¿Por qué será que, independientemente de los últimos recortes, los que trabajamos en él no tenemos tan clara esa percepción? El tema viene de atrás, el abandono de las clases medias y altas más pudientes de la asistencia sanitaria pública mediante la compra de pólizas aseguradoras privadas, el propio Estado manteniendo el modelo MUFACE, ISFAS que aleja a un gran número de personas del modelo asistencial público, la infrapresupuestación crónica que ha llevado a una deuda multimillonaria con proveedores, la concesión cada vez más importante de áreas de gestión a empresas, es una manera de abandonar la idea de un SNS de gestión pública que no tiene porqué ser menos eficaz. Y si no es eficientemente gestionado, se deberá exigir responsabilidades a los políticos y gestores elegidos a dedo por ellos sobre su mala gestión. El juicio sería a toda la clase política que ha tenido responsabilidades en las últimas décadas en España, igual que la debacle financiera y especulativa que está llevándose por delante el Estado de Medioestar que teníamos.
Veremos, si el orgullo británico por el NHS no se ve destruido por las políticas del Sr. Cameron.

jueves, 26 de julio de 2012

Cuidado con la pseudociencia. Están entre nosotros



No considero la Homeopatía una disciplina científica, me da igual que la ejerzan médicos titulados y con cualquier especialidad médica.
Me parece muy peligroso que en ámbitos científicos, incluidas sociedades médicas, se promocione la terapia homeopática.
No voy a aportar argumentos, informes, enlaces a análisis científicos sobre la homeopatía, que hay a montones.
Si los médicos clínicos mezclamos el método científico de evaluación de la terapéutica, con todas las limitaciones que tiene, con estas pseudoterapias, la sociedad sufrirá un grave retroceso en el avance del conocimiento que tanto esfuerzo requiere. 

domingo, 22 de julio de 2012

Las suaves colinas de Kampala (XXVIII) Libres

Mujeres a la puerta de su casa en Kampala
Foto original de Vicente Baos
Amanecía un día radiante cuando Tagan, cansado y algo ebrio todavía, entró en el cobertizo donde supuestamente Nabulungi estaba descansando. Había mandado a varios de sus hombres a recoger a todos los miembros de la casa de Nakasero Hill para retornar a la misma. Con el bullicio de la fiesta todo el mundo estaba disperso, la mayoría dormidos entre los árboles de los jardines de la casa.
- Nabulungi, despierta, es hora de volver - dijo con tono amable al abrir la puerta.
Según penetraba en la estancia se dio cuenta de que la chica no estaba. Se extrañó, pero no pensó en la huida como una posibilidad, más bien que estaría aseándose o algo similar. Salió fuera y recorrió las cercanías acercándose al grupo que se iba juntando para volver a la casa, incluido un humillado Akello cabizbajo y asustado que evitó cruzar su mirada con la de Tagan cuando éste pasó a su lado.
- ¿Está todo el mundo? ¿Habéis visto a Nabulungi? - preguntó al grupo.
- No he visto a Nabulungi ni a Twebaze, el resto estamos todos - contestó uno de los conductores.
Al unir los dos nombres, Tagan sintió un revulsivo en su interior que hizo desaparecer totalmente los restos de alcohol y cansancio que quedaban en su cuerpo.
- ¿No habéis visto a ninguno de los dos? Dad otra vuelta y mirad bien, moved a los que estén dormidos y comprobad que no son ellos - ordenó Tagan con su poderosa voz.
La inquietud se apoderó de él y, al mismo tiempo, el convencimiento de que habían escapado. ¿Cómo se habían atrevido a desplantarle a él y a su grupo? Entre la ira y cierta tristeza por saber lo que tenía que hacer cuando los encontrase, Tagan comenzó a moverse entre los conductores para que abriesen todos los coches y comprobar que no estaban escondidos en ningún lugar. Inspeccionaron las estancias de los jardines y recorrieron el perímetro de la casa para ver si había algún agujero en las alambradas. Convencido de que podían estar todavía escondidos en la finca, revolvió todos los espacios, excepto las habitaciones de la mansión donde era muy improbable que hubieran podido acceder.

Tras más de dos horas de incómodo viaje, con múltiples paradas en los domicilios de las damas, Nabulungi y Twebaze notaron que la furgoneta se paraba y apagaba los motores en el patio interior de una pequeña casa. Su conductor bajó, oyéndose cerrar posteriormente la puerta de la vivienda. Con mucho cuidado, tras cinco minutos de espera, Twebaze abrió suavemente el portón trasero del vehículo. Muy dolorida por la posición y la enorme fatiga de su cuerpo, Nabulungi no pudo evitar exclamar pequeños gemidos de dolor al salir del vehículo y esconderse en el lateral opuesto que quedaba fuera de la vista de la vivienda. La puerta de salida principal estaba cerrada con un candado y los muros rematados por alambre de espino curvo, como casi todas las casas de Kampala. Si la puerta tenía el candado cerrado iba a ser muy difícil salir de allí. Twebaze se acercó descalzo para no hacer ningún ruido. Sí, la puerta estaba bien cerrada. Volvió junto a Nabulungi para decirle que tendrían que esperar a que alguien de la casa saliese para aprovechar y huir.
- Me duele todo, no puedo más, nos van a coger y Tagan nos matará - gimoteó tristemente Nabulungi.
- No pienses así, estamos libres y seguiremos huyendo. En Uganda vive mucha gente, no nos van a encontrar. Escucha: cuando alguien abra la puerta para ir a comprar patakis (tortas de maíz) para el desayuno, le daremos un empujón y saldremos corriendo hacia donde sea hasta ver una calle principal. Nos mezclaremos con la gente y nos perderemos para siempre.
Al amanecer, la vida vuelve a activarse en Uganda, se oyen los vehículos moverse, las motos rugir, los niños prepararándose para ir a la escuela. Un chica joven, acompañada de su madre, apareció en la puerta de la casa. Nabulungi y Twebaze estaban escondidos entre el vehículo y la salida, cerca de la puerta principal y fuera de la vista desde la casa. Justo cuando la madre e hija iban a salir, tras abrir el portón con su candado, los dos huidos aparecieron en tromba. Pidiendo perdón, empujaron a las dos mujeres y salieron corriendo calle abajo por el camino de tierra horadado de profundas grietas producidas por la lluvia. Estupefactas, madre e hija, siguieron con la vista la huida de esos dos jóvenes menudos. Cuando reaccionaron, volvieron a entrar a la casa para comprobar que no les habían robado nada.
Sacando fuerzas que apenas tenían, los fugados dejaron de correr al ver que nadie les perseguía. Aunque su aspecto era lamentable, entre la pobreza general, nadie iba a darse mucha cuenta.

sábado, 21 de julio de 2012

7 minutos

Cuando llevábamos meses trabajando en el proyecto del documental 6 minutos nos enteramos de que otro grupo en Cataluña estaba finalizando un cortometraje titulado 7 minutos del que no habíamos tenido noticia alguna. Meses atrás, nosotros habíamos anunciado el proyecto 6 minutos y su financiación mediante aportaciones de 10 euros. 
El tiempo de la consulta del médico de familia es la única conexión entre nuestro trabajo y el que ahora se presenta. Su forma, duración y desarrollo son completamente diferentes. Lo que nos une a todos al realizar este tipo de trabajos es realzar y hacer visible la figura del médico de familia en la sociedad, cada uno a su manera. Bienvenidos

viernes, 20 de julio de 2012

Seguir adelante, a pesar de todo...

Pareja besándose
Foto original de Vicente Baos
A veces da la impresión de que la vida normal se para. Ahora, por la crisis económica y las malas perspectivas globales para España, otras veces cuando han ocurrido trágicos atentados terroristas. La sociedad en su conjunto se conmociona, se paraliza, no se habla de otra cosa. En estos momentos nos encontramos en una situación parecida. Cualquier noticia no relacionada con la situación de la prima de riesgo, los recortes y las decisiones políticas parece frívola o irrelevante. Sin embargo, aunque seamos más pobres, más humillados y tengamos una mayor incertidumbre, la existencia a nuestro alrededor del amor, de la alegría, de la emoción de un primer encuentro, de una charla amigable, de una terraza de verano, de un momento de complicidad nos ayuda a relativizar la angustia colectiva existente, algo que parece diseñado por los teóricos de la "doctrina del shock" de Naomi Klein.
Debemos seguir adelante, a pesar de todo....

martes, 17 de julio de 2012

La consulta en los tiempos de recortes

La crisis, "qué va a pasar con los medicamentos", "cuánto me toca pagar ahora", "estamos todos fatal", "no sé hacia donde vamos", "así esto no mejora", "si lo que me manda es caro no voy a tomarlo" son frases que van surgiendo en muchos pacientes. Necesitan hablar de ello. 
La relación de confianza con el médico de familia va más allá de la confianza científico-técnica, surge también en la complicidad social y en la defensa de los intereses de los pacientes. Ese factor no se debe olvidar nunca porque siempre nos dará fuerza ante la sociedad y ante la administración sanitaria.

lunes, 16 de julio de 2012

Partiendo las pastillas: ni marca ni genérico

De las muchas razones que me han dado los pacientes para no usar genéricos y volver a la marca, una me llamó la atención. Una mujer mayor, hablando de la medicación de su marido me dijo:
- Quiero volver al Renitec, mi marido toma la mitad y es más fácil de partir. La nueva está muy dura y sale disparada...
- Si me hace el favor de traerme las dos, se lo agradezco, lo voy a comprobar yo mismo.
Dicho y hecho. Una se deshace y la otra es un balín.
¿Solución?: Se publicarán las opciones más ingeniosas


Partiendo las pastillas from Vicente Baos on Vimeo.

Martes 17 de julio:
Tener que partir pastillas es un atraso en la dosificación de un fármaco. Para un paciente que necesite 10mg de enalapril hay que mandarle....una pastilla de 10mg de enalapril, que las hay y no fragmentar un comprimido ni a una mano (con una lo hacia y la otra grababa con el móvil -ya sé que no es lo ideal-) o con pastillero cortador.
Los medicamentos genéricos siguen siendo muy diferentes en apariencia externa e interna y eso es un problema para muchas personas. Lo llevamos diciendo mucho tiempo y nadie hace caso, cada uno con grandes razones para no cambiar: industriales, políticas, económicas.....
Este vídeo chusquero era solo una mínima demostración de todo esto con ánimo divulgativo.

domingo, 15 de julio de 2012

Las suaves colinas de Kampala (XXVII) La huida

Cometas
Foto original de Vicente Baos
La fiesta tras la victoria de Nabulungi se estaba prolongando toda la noche. Hubo varios combates más, anodinos, sin la tensión y la sorpresa que había provocado la pequeña muchacha que había vencido al adolescente gigantón. Refugiada en el cobertizo que había servido de vestuario, reposando, aturdida y dolorida por los golpes, Nabulungi se había quedado sola. Todos estaban celebrando con abundante waragi y cerveza Nile Special el final de los combates. Música, alcohol, compañía femenina y toda la noche por delante.
Twebaze merodeaba, mirando desde lejos la zona donde se regocijaban los poderosos. Seguía pensando cómo salir de allí sin ser descubiertos. El recinto estaba alambrado y la puerta principal vigilada por un hombre armado. Solo podrían salir escondidos en algún coche cuando empezaran a irse los invitados. Aprovechando la poca luz que rodeaba el cobertizo, entró en él y se encontró a Nabulungi dormida, acurrucada como un animalillo herido en un camastro. Su cara estaba cubierta de un paño mojado con agua manchado de sudor y sangre que le goteaba por el cuello. Con la boca semiabierta, respiraba ruidosamente. Nada parecía capaz de hacerla despertar en ese momento. 
- Nabulungi, no te asustes, soy Twebaze, no digas nada y escucha.
Sobresaltada, le costaba abrir el ojo que no tenía edematoso.
- ¿Qué...? ¿quién eres?
- Soy Twebaze. Escúchame. Tenemos que irnos ahora, cuando todo el mundo está contento y distraído. Es nuestra oportunidad. Salir de la casa de Nakasero Hill  será imposible, siempre hay alguien que nos vigila. Aprovechando la oscuridad y la cantidad de gente, vamos a irnos. Lejos de toda esta gente. Nunca te soltarán hasta que te maten, de una manera o de otra, Nabulungi, créeme. 
- Pero....ahora no puedo hacer nada, estoy agotada, no me tengo de pie, me duele todo, estoy muy dormida...déjame dormir.
- Voy a lavarte bien la cara. Tenemos que intentarlo, ahora o nunca - dijo mientras buscaba una toalla para limpiar la deformada cara de la chica.
A rastras, obnubilada pero obediente, Nabulungi fue llevada  por los hombros hacia la puerta del cobertizo. Justo en ese momento, la puerta de la entrada comenzó a abrirse. Fue un segundo de tiempo lo que tuvo para girarse y ocultar los dos cuerpos tras un mueble. La poca luz hizo el resto. Tagan solo abrió parcialmente la puerta. Miró hacia el interior donde apenas se podían distinguir los objetos y quedó conforme. Imaginó a Nabulungi dormida, agotada y volvió satisfecho a la fiesta. El entrenador se había embolsado una buena cantidad de dinero. Había apostado la misma cantidad de dinero a cada uno de los boxeadores, sin embargo, la victoria final de Nabulungi se había pagado generosamente. A pesar de ello, había tenido que renunciar a una parte para mantener intactas las ganancias de los organizadores. Se merecía un festín de Nile Special con alguna de las prostitutas que había traído Mama Ji, se dijo así mismo. 
Menos mal que habían sido pocos segundos el tiempo en el que Tagan abrió la puerta y miró, si no, el ruido de la respiración de Nabulungi y su propio jadeo nervioso les habría delatado. Siguió avanzando hasta la puerta que entreabrió sigilosamente. Solo se veía el resplandor, el ruido de la música y de la fiesta. Los que no participaban en ella, bebían bolsas de plástico de waragi en la zona que separaba a los ilustres de los sirvientes. Un muro transparente pero infranqueable protegido por una par de hombres con AK-47 en la mano.
Entre las sombras, Twebaze cargando con Nabulungi, se fue acercando al aparcamiento de coches. Todos los conductores habían dejado sus vehículos allí sin otra vigilancia. Deberían meterse en algún maletero de un coche que no fuera directamente de algún potentado. Entrarían en otra casa protegida de la que no sería fácil salir. Vieron un furgoneta del mismo modelo de los taxis de Kampala pero nueva y limpia. Debería haber sido alquilada para transportar algún grupo. Su conductor volvería después a su casa o a algún garaje normal. Desde ahí podrían huir fácilmente. 
Twebaze recostó a la chica y abrió la puerta, corrió los asientos posteriores para ver el sitio disponible. El portón trasero estaba abierto. Había suficiente sitio para los dos, apretados y arrinconados por la caja de material que ocupaba un tercio del espacio. 
- Vamos aquí, Nabulungi. Esperaremos dentro. No podemos arriesgarnos.
Semidormida, la chica se dejó arrastrar y acomodarse en su interior. Twebaze tuvo la precaución de no cerrar completamente el portón aunque lo pareciera desde fuera. Solo les quedaba pensar que este vehículo se fuera pronto, antes de que Tagan pensara en recoger a todos sus acompañantes y volver a la casa de Nakasero.
Después de dos horas en la misma posición, muy entumecida, Nabulungi estaba despierta y asustada.
- ¿Está seguro de que hacemos bien? Si nos pillan, Tagan nos mata aquí mismo - dijo temblorosa
- Hay que arriesgarse. Escucha, se oyen voces hacia aquí.
Un animado grupo de señoras se dirigía al vehículo. Eran esposas de algunos potentados que eran devueltas a sus casas, mientras que los maridos preferían seguir "hablando de negocios". Acompañados de un conductor y de un guardaespaldas se introdujeron en el coche hablando animosamente. No parecía importarles demasiado esta retirada.
Intentando controlar el latido de sus corazones, los dos prófugos suspiraron aliviados al ver moverse el vehículo y pasar la puerta de salida de la casa. Con los traqueteos normales de las carreteras de Uganda, doloridos por los botes, pensaron a la vez que habían tenido mucha, mucha suerte. 

miércoles, 11 de julio de 2012

El desasosiego

Desasosiego
Foto original de Vicente Baos
Hoy está siendo un día inquietante. Los pacientes me manifestaban sus problemas y se añadían sus incertidumbres vitales. La enfermedad y la vida, eso que antes se decía biopsicosocial, se manifiesta en todo su esplendor en los tiempos difíciles. El desarraigo familiar, la pérdida del empleo, el incremento general de los gastos simultáneo a la pérdida de ingresos; en resumen, el empobrecimiento general, provoca el aumento de la crispación, de la tensión personal y social, del sufrimiento de la población. Después de escuchar muchas historias tristes, leer la prensa electrónica del día, ver los vídeos de la carga policial contra los mineros, oír los aplausos de la claque de diputados populares a las medidas restrictivas, se produce una sensación muy negativa: el desasosiego.
Avanzamos a un cambio de modelo en todas las relaciones sociales y económicas. No es una crisis de la que vamos a salir, se está creando el escenario de una nueva Europa del Sur: más pobre, más injusta, más insolidaria, más tensa y cruel. El afán de huida de las personas más preparadas ante la falta de expectativas, justo después de más de una década donde España parecía El Dorado para todo tipo de inmigrantes, está siendo el espejo donde se ve reflejada la podredumbre moral y económica que ha llevado a esta situación: ambición de poder, falta de escrúpulos en las ganancias, explotación de tus semejantes, corrupción política y económica, todo el espectro de la porquería que hemos conocido e iremos conociendo. 
Nadie se libra de sus efectos, los parados y desesperados de una manera trágica, los que conservamos el empleo viendo reducir nuestras posibilidades de ayudar a nuestros hijos en sus estudios y en su futura vida, viendo como nuestro propio futuro -¿llegaremos a cobrar una pensión digna?- se oscurece, sin olvidar que podemos o no llegar a él si la enfermedad no siega antes tus esperanzas. 
Los sanitarios debemos mantener la llama de la dignidad y del respeto a nuestros pacientes. Es hora de no caer en el desánimo ni en la negligencia por enfado, por hacer pagar a otras víctimas, como son los enfermos, nuestras frustraciones laborales. Las víctimas se deben unir, como esos policías que pegan con saña a unos trabajadores. En todas las guerras, los hijos del pueblo se han enfrentado y matado mientras los dirigentes miraban desde arriba la carnicería. 

martes, 10 de julio de 2012

Menos que hoy, más que mañana

Si tú me dices "recortes", él te dice "reformas", yo te digo "bajada de sueldo" ....y seguimos avanzando en el parón económico que hará caer aún más los ingresos económicos y vendrán nuevas "recortesreformas" para "garantizar la calidad asistencial" porque "sabemos lo que hay que hacer" para "tener una banca saneada" que "permita retornar el créditos a las empresas y a las familias"........


sábado, 7 de julio de 2012

Entre gota y gota, otra gota: la Hipergotosis

¿Es necesaria esta HIPERGOTOSIS? En otras pautas, no.




miércoles, 4 de julio de 2012

Sufriendo

Aprendiendo a hacer el tacto rectal
Foto original de Vicente Baos
Si tienes citados pacientes cada 6 minutos y tienes urgentes 3 lumbalgias severas, una epistaxis y un accidente de moto con abrasiones, estás sufriendo.

Si no aparece la mamografía que el Hospital público derivó al privado porque no funciona el circuito bien, estás sufriendo.

Si una citología ginecológica tarda en llegar 2 meses y las pacientes vienen al mes, estás sufriendo.

Si una cita en Hematología para descartar una anomalía de los factores de coagulación en una paciente joven que usando anticonceptivos ha tenido una trombosis venosa profunda no es posible porque antes la tienen que ver en Medicina Interna y todo se alarga, estás sufriendo.

Si Yasmina, marroquí de 20 años diabética tipo 1, va a quedar desprotegida de atención y medicación subvencionada próximamente porque no tiene manera de legalizar su situación y no quiere casarse con otro marroquí que tenga permiso de trabajo y residencia, estás sufriendo.

Si una paciente con pensión no contributiva de 300 euros al mes se alegra mucho al imprimir en las recetas el código TS001 y no tener que pagar nada, NO estás sufriendo.

Muchas veces el trabajo se hace difícil y cuesta arriba, estresante y agobiante. Todo el que pasa consulta lo sabe. Y los que deciden, ni siquiera han aprendido a hacer un tacto rectal en un muñeco, entran a saco.