¡Uy, que hambre tengo! dice mucha gente que no ha pasado hambre en su vida. Sin embargo, en nuestra satisfecha sociedad de comida abundante y caprichos continuos, comer un poco más tarde lo habitual, hacer algo de deporte, etc. provoca mucha hambre. Y casi todos estamos más que saciados de alimentos, muchos tenemos sobrepeso, la mayoría comemos más de lo que necesitamos como fuente de placer y calmar la ansiedad.
La única vez que he sentido algo de hambre en mi vida fue durante la estancia en Uganda. Los alimentos disponibles, escasos, eran fundamentalmente hidratos de carbono, sin sal ni aceites. Después de días con una gran actividad, la sensación de debilidad que mejoraba cuando ingerías algo de comida es la mejor definición que encuentro para describir mi "leve hambre". Día tras día, pacientes con sobrepeso y una obesidad que han ido consiguiendo poco a poco, comiendo más de lo necesario como vía de escape, piden ayuda para perder peso. Todo el mundo sabe lo que es comer ligero y escaso. Sin embargo, el fracaso en el mantenimiento de un peso adecuado es lo habitual. Y el que lo consigue es por su fuerza de voluntad y convencimiento.
Hay muchísimas consultas dedicadas a la pérdida de peso llevadas por médicos. Por ejemplo, ¿alguien es capaz de entender esta dieta?
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