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jueves, 14 de agosto de 2014

Malaria, malaria... no olvidar la malaria

Realizando test rápido de la malaria

La malaria es la enfermedad infecciosa que produce más muertes y sufrimiento en las poblaciones africanas a lo largo de todo el continente. Es una enfermedad similar a tantas otras: fiebre, escalofríos. vómitos leves, diarrea leve, cefalea. Otros gérmenes puede producir los mismos síntomas en sus fases iniciales. Tradicionalmente en África, toda fiebre ha sido tratada como malaria (como nuestro gusto por los antibióticos en procesos virales autolimitados), lo que ha provocado que la resistencia del Plamodium falciporum a las artemisininas sea la mayor amenaza a corto plazo para el tratamiento de la enfermedad. Un reciente editorial del NEJM lo recordaba: Treatment of Malaria. A Continuing Challenge. La confirmación de la malaria, hoy en día es el requisito para tratar con antipalúdicos. La sensibilidad de los test rápidos existentes garantiza una buena práctica clínica. La OMS recomienda su utilización generalizada para disminuir el impacto de las resistencias. 
Este año he atendido menos pacientes febriles que en mis estancias en Gambia y Ghana. Todos eran menores de 14 años y tenían malaria.
La protección con mosquiteras impregnadas durante la noche es la medida preventiva más eficaz de todas. Su uso generalizado disminuiría la incidencia de la enfermedad; sin embargo, la convivencia habitual con la malaria hace que mucha gente considere como normal sufrir periódicamente la enfermedad. Incluso los occidentales que  habitualmente viven allí relajan las medidas de seguridad para disminuir la posibilidad de picaduras de insectos.

Existen otras picaduras de difícil prevención como las realizadas por los sand flies (jejenes). Pequeñas moscas que atraviesan calcetines y mosquiteras y tienen especial predilección por los tobillos. Un truco es colocar una fuente de humo (pequeño carbón en ignición) debajo de la mesa por la noche para evitar que se ceben en los tobillos de los comensales. A pesar de ello, me he traído una buena colección. 

La malaria diagnosticada en estadios precoces tiene una excelente respuesta clínica al tratamiento. En el momento actual, es necesario tener el foco puesto en la detección de posibles casos de Ébola pero, tanto en las zonas afectadas como en la libres de la enfermedad, hay que pensar que las enfermedades febriles graves como la malaria, la neumonía y la meningitis van a afectar a niños y adultos en una mayor proporción que el Ébola. Si los servicios sanitarios valoran a todo paciente febril y con síntomas inespecíficos como posible Ébola y se descuida las otras enfermedades, la mortalidad global puede aumentar. En medicina, aprendí hace mucho que lo más frecuente es lo más frecuente. 

Test positivo 

Artesunato-amodiaquina en diferentes dosis por edad y peso

martes, 12 de agosto de 2014

África Occidental, más allá del Ébola

Carrera bajo la lluvia en Kafountine (Casamance- Senegal)

Vuelvo de la Casamance senegalesa impregnado del África Occidental libre del Ébola, pero rodeado de informaciones y temores al Ébola.
Los casos más cercanos a la zona dónde yo he estado se situaban a bastantes kilómetros, en la zona norte de Guinea Conakry, fronteriza con el sur de Senegal. En todo el Senegal y en Gambia no se ha diagnosticado ningún caso de Ébola, local o importado. Sin embargo, cada día que pasaba, más gente, sobre todo sanitarios, hablaban del Ébola.
Este brote puede dar al traste con la actividad de mucha gente que realiza tareas de cooperación sobre el terreno. Un grupo de dentistas que iban a llegar a la zona de Kafountine donde estábamos, anularon el viaje en el último momento. Leyendo las noticias de aquellos días al volver, entiendo que el temor se haya ido generalizando en directa proporción a la cantidad de noticias que iban surgiendo sobre el tema. 

Ahora es la época de lluvias en África Occidental. A diferencia de la zona ecuatorial donde la lluvia es casi diaria, en el área tropical, si la época de lluvias es escasa, la posibilidad de sembrar el maíz y el arroz empeora con importantes consecuencias. La deforestación progresiva de estos países va reduciendo cada vez más la estación húmeda. Aún así, son los meses más proclives para la malaria. Esta vez, he atendido a menos pacientes febriles que otras veces, y todos fueron malaria con rapid test positivo. 

La OMS, junto a los gobiernos de la zona, están llenando de carteles las fronteras y los centros sanitarios. Bien poco pueden hacer estas medidas de difusión. Realmente, si llega a extenderse por las zonas libres hasta ahora de Senegal y Gambia (dónde estuve el año pasado), la tragedia será igual de grave de lo que está siendo en Liberia y Sierra Leona. Sistemas sanitarios muy pobres y poblaciones que viven y mueren por el azar de sus vidas.

Justo al escribir esto se conoce la noticia de la muerte del sacerdote español traído desde Monrovia. Mi homenaje a él y a todos los trabajadores sanitarios de la zona que han fallecido al ayudar a los pacientes. 

Iré plasmando mis impresiones en próximas entradas sin aludir más al Ébola.
He estado en el África Occidental libre del Ébola y la vida sigue allí, con sus muchas carencias y sus alegrías. Sus habitantes viven con el temor y la sensación de estar desprotegidos. Como nos decían: si hay Ébola, a los blancos os sacarán de aquí y nosotros nos quedaremos aquí para morir. 

Mi colega Roger Mercade y yo preparando la consulta 
en la Île de la Bonne (manglares de la región de Kafountine)