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domingo, 15 de abril de 2012

Escenas nicaragüenses

Escena nicaragüense 1
Foto original de Vicente Baos
Escena nicaragüense 2
Foto original de Vicente Baos

Bici taxi en Rivas
Foto original de Vicente Baos

martes, 10 de abril de 2012

Las jóvenes madres centroamericanas

Los enamorados
Foto original de Vicente Baos
El primer hijo a los 17 o 18 años, a los 23, tres hijos... Era llamativa la joven maternidad de las mujeres centroamericanas que atendimos: pobres y mayoritariamente rurales. Las condiciones para la maternidad son bastantes precarias. En Honduras, la mayoría de los partos son realizados por parteras sin formación que a la mínima dificultad son derivadas al Hospital al que llegarán como puedan, madre e hijo. En los Hospitales, los partos son fisiológicos o cesáreas. El uso de anticonceptivos inyectados en masivo. En Nicaragua, la situación era muy similar, con un mayor uso de los establecimientos hospitalarios. La mujeres con algún factor de riesgo se desplazaban a vivir cerca del Hospital cuando llegaban las últimas semanas... las que tenía dinero para ello, por supuesto.
En los hospitales, la promoción de la lactancia materna era masiva en multitud de carteles artesanales hechos por la propias enfermeras.
Vida y muerte, nacimiento, enfermedad, supervivencia eran situaciones en muchos casos límites; como ejemplo, una situación vivida por nosotros en Ometepe: Un lactante de 2 meses estaba convulsionando en el Hospital. Había nacido con dificultades y presentaba una clara patología anóxica cerebral. Una vez estabilizado, era necesario que se desplazase al Hospital de Rivas para su seguimiento. La madre llorosa dijo que no tenía dinero. La directora del Hospital le ofreció pagarle el billete del ferry. Ella insistía en que no tenía dinero. Eso significaba mantenerse durante días en otra localidad, dinero para comer, dado que los familiares dormían muchas veces en el pasillo del Hospital o compartiendo cama con el enfermo. La mujer llamó a su marido y éste le dijo que se fuera para casa. No supimos nada más.

El descanso
Foto original de Vicente Baos

domingo, 8 de abril de 2012

Mis consultas en Honduras y Nicaragua


Clinica NPH Honduras

Clínica NPH Honduras

Hospital Ometepe (Nicaragua)

Las Pilas (Honduras)

Tamal y Queso (Honduras

sábado, 7 de abril de 2012

La Insuficiencia Renal Crónica en Nicaragua

Paciente con insuficiencia renal crónica avanzada.
Foto original de Vicente Baos con permiso del paciente
"Este paciente tenía una creatinina de 6mg/dl. Era el único análisis disponible en ese momento. Presentaba una gran astenia y dolor generalizado. Su tensión arterial era de 160/110 tomando 2 comprimidos de furosemida 40mg y 50mg de captopril al día. Estimé un filtrado glomerular de 13ml/min. Nunca iba a acceder a ningún tipo de diálisis ni trasplante renal. Por supuesto, no estaba disponible la administración de eritropoyetina, ni podía cuantificar los niveles de potasio. Me limité a retirarle el captopril (su filtrado glomerular así lo aconsejaba) y a sustituirlo por amlodipino que sí estaba disponible. La ingesta normal de cualquier nicaragüense ya es de por sí bastante hipoproteica. El futuro y el pronóstico de la insuficiencia renal avanzada de este paciente era muy duro".
La enfermedad renal crónica en Nicaragua está siendo en los últimos años un problema de salud pública. El número de casos se ha incrementado de una manera desproporcionada y las enfermedades que lo provocan no cumplen el patrón de cronicidad ni de enfermedades renales idiopáticas que vemos en los países desarrollados. En un reciente informe de diciembre de 2011: Enfermedad Renal Crónica en Nicaragua: análisis cualitativo de entrevistas semiestructuradas con médicos y farmacéuticos realizado por la Universidad de Boston se abordan las distintas peculiaridades y posibilidades etiológicas. Como se puede ver el problema es complejo. Va desde las condiciones laborales del trabajo en el campo con exposiciones intensas al calor y a cuadros de deshidratación parciales frecuentes, al mal uso de fármacos nefrotóxicos o en automedicación, a una falta de asistencia sanitaria precoz que identifique el problema y tome medidas antes de que se desarrolle la enfermedad avanzada, a la posible exposición a tóxicos, a enfermedades frecuentes como la leptospirosis. Un conjunto de circunstancias que hace que un número creciente de pacientes sufran enfermedad renal avanzada. Pocos podrán acceder a servicios de hemodiálisis o diálisis peritoneal, y aún menos al trasplante renal. Este paciente vive en Moyogalpa, el principal municipio de la isla de Ometepe. En este Hospital carecen de electrocardiograma o de radiología básica. No se pueden realizar intervenciones quirúrgicas mayores y se atienden partos fisiológicos. En Nicaragua no se hacen partos instrumentales, si no es fisiológico es cesárea. Cualquier paciente grave o que necesite cirugía debe trasladarse en el ferry hasta Rivas. El ferry tarda 1 hora y el último parte a las 5 de la tarde. El Ministerio de Salud dispone de una lancha para trasladar pacientes fuera del horario del ferry.
Ser enfermo renal en Nicaragua es un grave problema. Los pacientes que viven en zonas más alejadas de los núcleos de población o de la capital tendrán un menor acceso a servicios más complejos.
Nuestro grupo se ha fijado como objetivo la colaboración permanente en el Departamento de Rivas que incluye la isla de Ometepe (40.000 habitantes). Son numerosas las necesidades sanitarias de la zona y se podría trabajar en mejorar sus dotaciones y en programas de capacitación técnica y académica que mejoren  la formación de sus profesionales y de la población.

Hospital Ometepe
Foto original de Vicente Baos

viernes, 6 de abril de 2012

Una mañana en las urgencias del Hospital de Rivas

En Urgencias del Hospital de Rivas
Foto original de Vicente Baos con permiso de responsables y pacientes
"Los gritos de dolor del anciano al movilizarle y tumbarle en la camilla anunciaban la probable fractura ósea que presentaba. La posición de la pierna y su explicación de que se había caído de la bicicleta porque se le había enredado el cordón de la bota anunciaban la fractura del cuello de fémur que tenía. Una vez acomodado, el dolor se mitigó y nos explicaba con una amable sonrisa y una cálida voz nicaragüense lo que le había ocurrido".
Durante una mañana me integré con los "médicos integrales" del Hospital Gaspar García Laviana de Rivas, centro de referencia de unas 200.000 personas, en la atención de Urgencias. Los médicos integrales abordan todos los problemas de los pacientes que acuden, para luego derivar a otros servicios del Hospital, una vez diagnosticados. Una de las diferencias más notables es la gran actividad ginecológica que realizan.
El triaje inicial lo realiza una enfermera que abre la hoja de urgencias y posteriormente, un médico realiza la primera aproximación. En ese primer encuentro se solucionan problemas que el médico considera que no deben atenderse en las urgencias del Hospital. Con gran amabilidad, explica a los pacientes que una molestia de meses que no se ha agravado o la solicitud de atención especializada la debe realizar su médico habitual y no en Urgencias. Este tipo de situaciones es habitual en todo el mundo y allí se solucionaba con amabilidad pero con firmeza. En otras patologías menores, se ponía tratamiento y se finalizaba rápidamente la consulta. Si el problema era de mayor entidad, pasaba hacia dentro donde el mismo médico clasificador u otro compañero se hacía cargo. Las posibilidades de radiología simple y ecografías eran rápidas. La posibilidad de análisis era adecuada pero limitada. Llamaba la atención la cantidad enorme de papeles que había que rellenar para cualquier cosa. Cada petición era un papel diferente y se perdía una gran cantidad de tiempo. Por supuesto, no había ningún ordenador en la zona y todas las historias eran en papel.
La falta de espacio era un problema sentido por todos. El hacinamiento de pacientes y trabajadores era notable, aunque todos parecían aceptarlo sin reparos. 
La medicación de urgencias era la básica y aceptable. Por ejemplo, la colecistitis que diagnostiqué fue tratada con ampicilina y gentamicina. La disponibilidad de sueroterapia también era suficiente. El ritmo de trabajo era muy intenso pero todo el mundo lo realizaba afablemente y con ese dulce tono centroamericano que me cautivaba. 
La población era atendida sin coste alguno y, a diferencia de Honduras, no tenían que ir a farmacias a comprar material para ser asistidos.
Los hospitales en los países tropicales son muy abiertos con pasillos y patios interiores para mitigar al calor. Por supuesto, las habitaciones no tienen aire acondicionado. Las familias viven en las cercanías de las habitaciones, incluso durmiendo en la misma cama del enfermo, aquellos que se han desplazado de lejos y no tienen dinero para ir a un hostal. En una habitación, ví asomar la cabeza de un niño de unos 10 años junto a su familia, sentada en el quicio de la puerta. Habían corrido la cama para que el niño viera el pasillo y se distrajera. Inmovilizado por una fractura de fémur tras ser atropellado, la madre, el padre y una hermana estaban sentados viendo el panorama, en este caso, los médicos españoles que pululábamos por el hospital. Inicié una conversación con ellos con el tema favorito por aquellas tierras: 
   - ¿A ti quién te gusta más el Barcelona o el Madrid? - pregunté al niño. El Barcelona ganaba por goleada. Mientras mis compañeras ginecólogas rescataron un viejo ecógrafo que nadie usaba e hicieron multitud de ecografías a las embarazadas que allí se encontraban, los pediatras valoraban las urgencias de los niños y de la UCI pediátrica.
Fue una mañana muy instructiva para conocer el sistema hospitalario nicaragüense y tomar contacto con los profesionales y con la población: sufridos, resignados y agradecidos. Establecer un sistema de cooperación futura en términos educativos y asistenciales es una tarea que nos hemos traído pendiente. 
Todos tienen derecho a comer en el Hospital de Rivas
Foto original de Vicente Baos

jueves, 5 de abril de 2012

En Nicaragua con los pinoleros

Mujer y niño nicaraguense
Foto original de Vicente Baos
Pinoleros es el nombre popular para definir a los nicaraguenses. A pesar de que la historia de la independencia de Centroamérica comenzó con una idea de unidad que fue imposible, cada país ha desarrollado unas fuertes señas de identidad. Tras 10 horas de viaje por tierra, llegamos a las cercanías de Jinotepe (Nicaragua) donde se ubica el rancho de NPH. Con casi 200 niños acogidos, desarrollan similares actividades que en Honduras. Para poder atender pacientes en su país, las autoridades exigen una serie de requisitos administrativos que no habían podido finalizarse en la representación diplomática en España. Para solventarlas, a través de un empleado de NPH contactamos con las autoridades sanitarias del Departamento de Rivas, que incluye la isla de Ometepe. Amablemente nos recibieron. Están acostumbrados a recibir brigadas médicas de diferentes países como EEUU y Canadá que acuden a realizar actividades puntuales de apoyo médico y quirúrgico. Nos organizaron las actividades en el Hospital de Gaspar García Lavaina (Rivas), en el Centro de Salud Altagracia y el Hospital Mártires y Héroes de Ometepe en la isla de Ometepe. A lo largo de la semana, atendimos pacientes en esos tres lugares. Contaré sus peculiaridades en diferentes post.
Nicaragua tiene un sistema sanitario organizado, pobre, pero que quiere dar respuesta a las necesidades de su población. La medicación disponible en una lista cerrada es entregada gratuitamente en los centros de salud y hospitales sin coste para los pacientes. Lo que no está incluido, deben comprarlo en las farmacias. Las posibilidades técnicas son muy limitadas. Por ejemplo, no se realizan ecografías en el seguimiento del embarazo y las posibilidades de análisis diagnósticos son muy limitadas. 
El ambiente en las calles de Nicaragua es más alegre que en Honduras, sin la sensación de peligro subjetivo de Honduras. 

Isla Ometepe (Lago Nicaragua)
Foto original de Vicente Baos

miércoles, 4 de abril de 2012

El "dolor de cerebro"

Mujer hondureña
Foto original de Vicente Baos
Una gran parte de las mujeres de cualquier edad que atendí en Honduras referían sentir un dolor casi diario de "cerebro". Al decirlo, dirigían la mano hacia la región occipital y luego a la frontal. Era una manera de expresar su dolor de cabeza. En todas ellas, los criterios diagnósticos variaban entre Migraña y Cefalea de tensión o, cómo pensaba la mayoría de las veces, eran expresión de una clara somatización del malestar y una manera de conseguir analgésicos gratis que nosotros dábamos. Cuando después de 10 mujeres seguidas con el mismo síntoma les pregunté cómo era posible que a todas las mujeres de ese pueblo que había atendido les doliera lo mismo y de la misma manera, miraban hacia otro lado sonriendo levemente. En Uganda, la principal queja de las mujeres adultas era "generalized body pain" en su traducción inglesa del luganda que hacía mi amigo Sadic. En España, todos sabemos que la manifestación del dolor de cabeza, del dolor de espalda en una gran parte de las mujeres adultas que consultan están hablándonos del mismo problema: sobrecarga física y emocional. Y para ello, en nuestras abigarradas consultas occidentales y en las puntuales consultas que puedes hacer en otros países, siempre tienes la misma respuesta: analgésicos y ansiolíticos disfrazados de relajantes musculares.
La expresión somática del sufrimiento o del malestar psíquico no conoce fronteras o culturas. En África o en Centroamérica, mujeres que trabajan físicamente de Sol a Sol -la vida en el trópico o en el ecuador va con la luz solar - cuidando hijos, tierras, trabajo doméstico, preparación de comida, limpieza, etc; se quejan del mismo dolor. Mujeres occidentales, con vidas más cómodas físicamente, también se quejan de dolor en las misma regiones musculares. 
Las soluciones no son fáciles ni sencillas, ni siquiera dispones de tiempo o energías para abordarlas en las consulta médicas por donde se canalizan. ¿Soluciones?


lunes, 2 de abril de 2012

En el Hospital Escuela de Tegucigalpa

Esperando en Urgencias
Foto original de Vicente Baos
Cada vez que preguntaba a un paciente hondureño qué tenía que hacer para realizar una prueba, una consulta a alguna especialidad o si necesitaba operarse.., todos referían qué debían acudir al Hospital Escuela de Tegucigalpa. Dicho hospital es el más grande e importante del país. Anexo a la Facultad de Medicina, el hospital atiende gratuitamente a todos los pacientes que requieren atención especializada. Con estudiantes de medicina y residentes de distintas especialidades, constituye el principal centro hospitalario del Honduras. 
Si se va a visitar un hospital en un país más pobre que el tuyo, hay que tener cuidado en no comparar su realidad con la nuestra. Bajo ese punto de vista, la pobreza de sus instalaciones y sus deficiencias nos parecerán algo inaceptable. Merecen un mayor respeto.
Fuimos guiados por varios residentes que nos enseñaban, con la mejor intención, su ámbito de trabajo, sin ocultar sus deficiencias. Los médicos de plantilla tampoco tenían ningún reparo en presentar su realidad con cierta tristeza y resignación. Hacen lo que pueden en un entorno de trabajo difícil y bajo una gran presión de masificación. Carencias de tecnologías básicas para nosotros como: monitores para la sección de "labor y parto", falta de doppler portátiles (el que lo tenía lo había comprado él y no lo soltaba nunca), realización de numerosas cesáreas por falta de material y entrenamiento para partos instrumentales, eran entre otras, carencias que presentaban en la atención obstétrica. El hospital tenía una grave falta de material básico, siendo una costumbre habitual la necesidad de que la familia de un enfermo tenga que ir a comprar un "kit" de material a una farmacia cercana para poder realizar cirugías u otras intervenciones necesarias. En el área de urgencias se acercaba gente a pedir dinero para poder completar la cantidad necesaria para este fin. Situaciones que a nosotros nos parecen terriblemente chocantes, en su realidad son moneda corriente, algo inevitable. La Agencia de Cooperación Española había financiado la renovación del área de puerperio con características de hospital moderno.
Los pacientes y sus familiares constituían la imagen viva de la pobreza y de la enfermedad que presenta un país subdesarrollado. Los profesionales dedicaban sus esfuerzos en condiciones precarias y procuraban hacerlo de la mejor manera posible.

Hospital Escuela de Tegucigalpa
Foto original de Vicente Baos

domingo, 1 de abril de 2012

En Honduras con los catrachos

Joputa de mi cuñado que me arruinó la vida
Foto original de Vicente Baos
Los catrachos es como se denominan los hondureños. Honduras es un país con una turbulenta historia, pasada y presente. Es tildado como uno de los países más pobres y violentos de Centroamérica. Nos aconsejaron reiteradamente que no fuéramos solos por su capital, Tegucigalpa. En todos lados, las casas están rodeadas de verjas y alambre de espino enrrollado. En muchas tiendas y restaurantes hay vigilantes armados con escopetas de repetición. Los estadounidenses de NPH nos avisaban del peligro, los locales nos decían que no era para tanto si no ibas a determinados lugares. Como en toda Centroamérica, la gente es amable y sonriente, sobre todo si saben que eres de Madrid o Barcelona: Messi y Cristiano Ronaldo son hérores futbolísticos universales y todo el mundo nos preguntaba sobre fútbol y si les conocíamos en persona.
El sistema sanitario público de Honduras es mínimo. Los trabajadores asalariados en la economía formal tiene una asistencia separada proporcionada por el Instituto Hondureño de la Seguridad Social. Esto afecta, según la estadística oficial, al 18% de la población. El resto es atendido por la Secretaría de la Salud, es decir, la mayoría pobre de la población. Los centros de salud rurales son atendidos por enfermeras que proporcionan una cobertura razonable de vacunación y cuidados básico. Otros centros cuentan con médico y odontólogo, pero no cubren a toda la población rural. La inmensa mayoría de la población está acostumbrada a pagar por su atención sanitaria. Los medicamentos no están subvencionados. Para recibir atención especializada, deben desplazarse al Hospital Escuela de Tegucigalpa.
En la clínica externa de NPH, se atiende a los pacientes por 10 lempiras la consulta (unos 40 céntimos de euro). En el cercano pueblo de Talanga, está ubicada la Clínica Solidaria, organismo privado sin ánimo de lucro creada por un español que atiende a pacientes con un coste de 100 lempiras, por debajo de lo que suelen cobrar los médicos de forma privada. 
Durante los días de consulta, atendí a unas 25 personas por día, detectando importantes problemas en el control de la hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, cataratas muy evolucionadas que no pueden operarse por su coste, hernias inguinales, gonartrosis incapacitantes que nunca recibirán una sustitución protésica y la amalgama diversa de problemas médicos que atendemos en cualquier consulta de atención primaria. Mis compañeras ginecólogas evaluaron a numerosas gestantes, prolapsos uterinos, cistoceles, etc. Los pediatras, algo excepcional en la atención básica que se realiza en Honduras, montaron una consulta donde vieron a numerosos niños, entre ellos alguna patología importante como una otitis media supurada en un lactante. Se había anunciado en los pueblos de alrededor que venía una "brigada médica" de España para realizar esta actividad.
Otro día lo dedicamos a la atención en dos comunidades cercanas (1hora de viaje por caminos de montaña en pick up) donde se organizó la atención con la colaboración de los maestros locales y las enfermeras de NPH.
Escuela Tamal y Queso (Honduras)
Foto original de Vicente Baos
En Tamal y Queso, nos recibieron en la escuela y se convocó a todos los habitantes que desearan ser atendidos. Asimismo, realicé una "visita domiciliaria" a un anciano demente que vivía solo pero atendido por sus familiares. Tenía una "pata quebrada" pero no había querido ir a ningún lado. Hubiera supuesto una hora a caballo hasta la carretera donde le podrían haberle recogido.
Llegada a Las Pilas (Honduras)
Foto original de Vicente Baos
La otra comunidad a la que acudimos (Las Pilas) estaba más lejana y a nuestra llegada había como unas 100 personas esperándonos. Organizamos la consulta en distintas partes de la escuela, hasta finalizar. La inmensa mayoría de las consultas las realizaban mujeres jóvenes con sus hijos y ancianos. Asimismo, suministrábamos gafas para la presbícea.
La mayoría de los pacientes reciben unos cuidados muy básicos que eran muchas veces interrumpidos por la falta de dinero para la medicación. El seguimiento de una terapia farmacológica a largo plazo, la necesidad de ser sometido a cualquier tipo de cirugía provocaba un problema importante. A través de la Secretaría de la Salud los pacientes podían ser atendidos en el Hospital Escuela, con unos problemas específicos que narraré en otro post.

sábado, 31 de marzo de 2012

La infancia desprotegida

Niña hondureña
Foto original de Vicente Baos
En todos los países subdesarrollados, la infancia es una de las principales víctimas de la pobreza y el desamparo. Chicas que muy jóvenes quedan embarazadas, familias numerosas en un entorno de pobreza económica, ambiente machista que da poca estabilidad a las familias, entre otras razones, provocan que un número importante de niños queden en situación de abandono o exclusión social. Asimismo, las estructuras gubernamentales son muy débiles o inexistentes para dar una atención adecuada a dicha situación. Niños de la calle, empleo infantil y sobreexplotación en el ámbito familiar son situaciones comunes que privan a sus víctimas de un desarrollo físico y cultural apropiado.
Muchas ONGs se dedican a esta labor, y en esta ocasión, he podido comprobar cómo funciona Nuestros Pequeños Hermanos en los países de Centro y Sudamérica. En Honduras acogen a cerca de 600 niños de todas las edades en una gran extensión a unos 60 Km de Tegucigalpa. Divididos en casas por edades y sexos, bajo la tutela de un "tío " o tía" adulto, en grupos de 15 a 25 personas, conviven y comparten su vida y sus pertenencias. Dentro del rancho acuden a la escuela para recibir su formación académica regular y de formación profesional, los más mayores. Los mejor preparados, podrán acudir posteriormente a la Universidad, viviendo en pisos de la organización. Además acogen a familiares de dichos niños en situación de desamparo, como por ejemplo, una madre gravemente afectada por una enfermedad neurológica que tiene a sus hijos en NPH. Tienen una clínica interna y una clínica externa para atender a pacientes de las comunidades cercanas. Ahí fue donde desarrollamos nuestra labor.
En Nicaragüa, atienden a unos 200 niños en un modelo similar. En este país, el propio Ministerio de la Familia del Gobierno lleva a niños en situación de desamparo para ser acogidos por la institución.
De fuertes convicciones católicas, la ONG inculca a los niños un espíritu de solidaridad con sus hermanos y de compartir lo que se tiene.
Las historias de sus habitantes son siempre muy duras. Niños y niñas de la calle que han sobrevivido en bandas; otros que vivían con abuelas que fallecen y quedan sin nadie que les cuide a pesar de tener padres; ambientes de alcoholismo y maltrato familiar eran muy comunes. No siempre la adaptación es fácil y requiere que existan normas estrictas de funcionamiento.
La financiación proviene de las donaciones y del sistema de apadrinamiento personalizado. Como todas las ONG, la crisis económica está mermando los recursos. Ellos tienen una gran implantación en EEUU y Canadá, así como en Italia, Austria, Alemania y España.
Su labor es muy meritoria. El trato que nos dispensaron y la ayuda que nos dieron fue impagable. Nos alojamos en las casas para los voluntarios que tienen en sus instalaciones. Dichos voluntarios, sobre todo voluntarias, permanecen un año en dichos países. En Honduras, contamos con la gran ayuda de Hedder y Jenny, dos enfermeras estadounidenses, que coordinaron el trabajo con la comunidad.

martes, 27 de marzo de 2012

De vuelta

Bus en la ciudad de Granada (Nicaragua)
Foto original de Vicente Baos
Voy a empezar por el final. 
Al facturar en el aeropuerto de Managua el vuelo a Miami para coger el avión de Iberia a Madrid, nos informan que no podemos embarcar porque no hemos rellenado el ESTA (Electronic System for Travelling Authorization) estadounidense. Nosotros pensábamos que al estar en tránsito no hacía falta. Error. Primer contacto de nuevo con el mundo desarrollado dominado por el estrés y el miedo. Gracias a que portábamos suficientes aparatos electrónicos internetianos pudimos hacerlo in extremis. Aeropuerto de Miami: controles repetidos, colas gigantescas. De nuevo me sentí occidentalmente acelerado y estresado. Se había acabado la tranquilidad y la serenidad que muestran los hondureños y los nicaragüenses, incluso en su miseria, en sus carencias, en sus enfermedades, en sus incertidumbres vitales.
Dos semanas trabajando con pacientes en numerosos lugares de estos dos países, hablando con profesionales sanitarios de distintos ámbitos, viviendo en las casas de Nuestros Pequeños Hermanos (NPH), la organización no gubernamental católica que nos ha acogido en sus hogares y en la que colaborábamos en sus programas de asistencia sanitaria comunitaria, sirve para tener una idea global de la sociedad y de la sanidad de estas tierras. Nuestro proyecto va más allá de la visita y de la actuación puntual. Junto a la Fundación Quirón y el Hospital de Terrassa, liderado por Roger Mercadé, gran psiquiatra de Barcelona, queremos organizar una actividad de cooperación estable y periódica que abarque aspectos educativos y de asistencia directa en las áreas más deficitarias. Y no hay mejor manera que sentándote en consultas rurales improvisadas en escuelas, en centros de salud, en las urgencias de un hospital. De todo ello, he tenido oportunidad y ha supuesto una impagable fuente de conocimiento de la realidad. Junto a mis compañeros Gema García, Marta García, Andrés Carlos López (ginecólogos), Mª Socorro Uriz, Abel Martínez (pediatras) y Roger Mercadé, hemos creado los contactos y evaluado el terreno para llevar adelante este proyecto. 
En los próximos días iré desgranando los detalles de lo vivido y sentido. Espero que os interese.  

viernes, 9 de marzo de 2012

Dos semanas en Centroamérica

Durante las próximas dos semanas me desplazo como cooperante a Centroamérica. La Fundación Quirón y la ONG Nuestros Pequeños Hermanos han organizado una brigada médica con ginecólogos, pediatras y un médico de familia (yo) para realizar asistencia en las comunidades de las cercanías de Tegucigalpa (Honduras) y Granada (Nicaragua) donde opera esta ONG. 
Estas actividades son un gran estímulo para cualquier profesional, y personalmente, una gran experiencia. Diez días de mis vacaciones anuales las dedicaré a esta actividad y las considero bien aprovechas. Por supuesto, a la vuelta narraré la experiencia y espero hacer también fotos interesantes.
¡Hasta pronto!