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viernes, 2 de junio de 2017

La imagen digital de los sanitarios. Más allá de la consulta

Ayer participé en las IV Jornadas de Formación Continuada OSI Bilbao Basurto de Osakidetza, amablemente invitado por su equipo directivo.

Ésta fue mi intervención. El sonido es de sala que grabo con mi teléfono Samsung A3 que posteriormente edito con las imágenes presentadas.

NOTA: Gracias especiales a las imágenes de Mónica Lalanda, tan didácticas siempre


lunes, 22 de mayo de 2017

Hipertensión Arterial ¿cual es la prevalencia en España¿ ¿y en Europa? Tenemos un problema

Hace unos días se celebró el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, conocer la prevalencia de la hipertensión arterial en nuestro país y compararla con los países de nuestro entorno parece interesante.

En la European Social Survey se incluía la pregunta sobre los problemas de salud conocidos por los entrevistados. Uno de ellos era si tenían la presión arterial elevada en los últimos 12 meses. En España, reconocía ser hipertensos el 15,1% de los entrevistados. Las cifras europeas presentan una importante diversidad. Del más bajo de Irlanda 12.6% al más alto de Portugal 24.7%. Alemania 24.1%, Francia 15% y Reino Unido 20.6%. Son diferencias muy llamativas entre países. No soy capaz de aventurar hipótesis con fundamento que determine las diferencias a pesar de las evidentes diferencias alimenticias y estilo de vida que puede haber entre los distintos países. También hay diferencias entre los sistemas sanitarios. Creo que eso puede influir más en el porcentaje de pacientes que hayan sido diagnosticados o permanezcan no diagnosticados.


Si comparamos con el trabajo poblacional más amplio y reciente realizado: Prevalencia, diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión arterial en España. Resultados del estudio Di@bet.es Rev Esp Cardiol. 2016;69:572-8 - Vol.69 Núm.06 DOI: 10.1016/j.recesp.2015.11.036 
El 42,6% de la población adulta española de edad 18 años es hipertensa, más los varones (49,9%) que las mujeres (37,1%). El 37,4% de los hipertensos están sin diagnosticar, más los varones (43,3%) que las mujeres (31,5%). Toman tratamiento farmacológico el 88,3% de los hipertensos conocidos y solo el 30% tiene la presión arterial controlada, más las mujeres (24,9%) que los varones (16%).

La metodología de este estudio es más real para identificar a los pacientes diagnosticados y no diagnosticados.


Una prevalencia del 42,6% de los habitantes me parece una barbaridad. El propio estudio comenta sus limitaciones que han podido sobreestimar la prevalencia, pero aús así, me parece que estamos ante un grave problema de salud pública. Los datos de HTA se asocian con más frecuencia con la presencia de otros factores de riesgo, hecho bien conocido.

Hay una urgencia en implementar medidas de salud pública que reduzcan la obesidad y el sobrepeso, junto con la actividad física, desde la infancia. Nos jugamos mucho.

viernes, 5 de mayo de 2017

¿Cuanto van al médico los europeos? European Social Survey


El número de veces que la población acude a los servicios sanitarios es un buen indicador, por un lado de la demanda de los mismos y por otro del comportamiento de los ciudadanos hacia el mismo. Tema interesante que excede la intención de esta entrada.
Solo presento los datos de la European Social Suervey al respecto de tres preguntas: ¿Ha hablado con su médico de familia en los últimos 12 meses? ¿Ha hablado con algún médico especialista en los últimos 12 meses? ¿Con ninguno de ellos? Podemos asumir que esas tres preguntas responden a la situación de haber sido atendidos por su médico de familia, algún especialista y ninguno de ellos


En España, el 78.8% de la población encuestada había acudido a su médico de familia en el último año. Un uso muy común, como todos sabemos. El país europeo con porcentaje más alto es Alemania 82%, seguido de Portugal 81.9%. El más bajo es Suecia 57.3%



En España, el 48% de la población encuestada había acudido a algún especialista en el último año. Alemania sigue siendo la de porcentaje más alto 64%. Desde luego el gobierno alemán debería analizar esa situación: o están más enfermos o están más medicalizados que ningún país europeo. Además usan más medicina alternativa. Todo junto indica una sociedad muy preocupada por su salud pidiendo ayuda por todos lados.


Y ¿que porcentaje no ha acudido a ninguno? En España el 14.6% de la población encuestada no ha acudido a ningún médico en el último año. 

Porcentajes interesantes de una encuesta que usa la misma metodología para los países europeos.

Cita de la European Social Survey
  • ESS Round 7: European Social Survey Round 7 Data (2014). Data file edition 2.1. NSD - Norwegian Centre for Research Data, Norway – Data Archive and distributor of ESS data for ESS ERIC.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Atención sanitaria a los ¿síntomas? ¿problemas? menores. Charla en la Tardes Terapéuticas del Hospital La Ribera (Valencia)

Por tercer años consecutivo, los buenos amigos (Vicente Palop, Mara Sempere, Blanca Folch, Ana Egea y otros) que trabajan en el departamento de salud de La Ribera en Alzira han tenido la amabilidad de invitarme a participar en las Tardes Terapéuticas que organizan desde hace 13 años.
En esta ocasión, he hablado del abordaje sanitario de los "problemas menores" que ocupan tanto espacio y tiempo en las consultas de los centros de salud y las urgencias hospitalarias. Analizar los motivos de estas demandas y la respuesta sanitaria que se da en la actualidad; describir las propuestas de participación de la farmacia comunitaria y la enfermería en el tratamiento de estos pacientes han sido los ejes de mi participación.

Dejo aquí el audio grabado de mi intervención, sincronizado con las imágenes que utilicé.

 

martes, 19 de enero de 2016

¿Y no hay cita para hoy?


La vuelta a la consulta después de las festividades navideñas es tradicionalmente complicada. 
La tópica razón de la saturación de las urgencias hospitalarias y de las consultas de primaria debido a la "gripe" es una idea equivocada. Precisamente este año, la incidencia de la gripe está siendo mínima, veremos en las próximas semanas. La aparición de cuadros catarrales y digestivos es la habitual, y no especialmente intensa. Sin embargo, a pesar de ello, mi consulta está llena en sus citas para 2 o 3 días. No por ello, se deja de atender al que solicita consulta "urgente", suponiendo de 5 a 10 personas más cada día. En total, más de 50 personas diarias.
Trabajo agotador y estresante, esperas prolongadas de los pacientes de más de 1 hora sobre la cita asignada, etc. Aún así, mis pacientes esperan "pacientemente" su turno. 
Esta situación no es deseable para nadie, ni para el profesional que trabaja bajo presión horaria, tomando decisiones a una gran velocidad, lo que puede suponer un incremento del riesgo de errores de valoración, entre otros problemas.

La situación es endémica desde hace muchos años, y francamente, en lo que me quede de trabajo hasta mi retiro (al que espero llegar en unos 10 años) no creo que cambie. ¿Cuál es la probabilidad numérica de que más de 40 personas de mis 2000 adultos asignados quieran verme cada día por algún motivo?

La razón de este problema no está en que haya más gripes, catarros o patología estacional, sino en el pésimo diseño de la actividad del médico de familia en muchas áreas. Y no por repetidas, voy a nombrar a continuación algunas de ellas:

Justificantes y bajas por enfermedades de corta duración.
Las empresas españolas exigen que cualquier trabajador que se ausente del trabajo por enfermedad deberá aportar un documento realizado por su médico. Da igual que no precise ayuda profesional y que pueda manejar el problema sin consultar. Hay que ir al médico. Y urgentemente. Desde la época del Instituto Nacional de Previsión franquista, la norma se mantiene. ¡Increíble!

Medicamentos con visado de inspección.
Medicamentos muy específicos para patologías muy específicas, indicados el 99.9% de las veces por específicos especialistas hospitalarios precisan la receta en papel periódica del poco específico médico de familia. ¡Enhorabuena a las cabezas pensantes o atrofiadas que mantienen esta absurda manera de controlar la medicación específica!

Cambia de código un medicamento y hay que introducirlo de nuevo en la receta electrónica o en papel.
Cuando por razones que se me escapan cambia el código nacional farmacéutico de un medicamento en la base de datos, el médico debe borrarlo e introducirlo de nuevo para que adquiera el nuevo código. Son medicamentos que aparecen en rojo vivo y no se dispensan hasta que no se cambie el código. En estas semanas está ocurriendo con la insulina LANTUS, pero antes fue el EUTIROX, etc. ¡Qué difícil sería hacer un cambio automático dado que es el mismo fármaco! Para qué, si está el MF para hacerlo. ¡ De nuevo gracias a los inútiles que hacen estas tareas en el Ministerio de Sanidad!

¡Introduzca papel para imprimir las recetas!
En AP Madrid hay multitud de páginas de aviso, reiteración de mensajes y otras que provocan pérdida de tiempo y clics extras. ¿Alguien puede revisar y eliminar esos repetitivos mensajes? Gracias

Volantes de hospitales que no son de zona. Que lo haga el MF y luego me lo trae
A pesar de que la mayoría de los pacientes acuden al hospital de referencia, el cual tiene integrados los volantes de análisis o pruebas complementarias y sus resultados con un mismo modelo, hay pacientes que son atendidos en otros hospitales. En sus revisiones, les dejan encargados análisis o simplemente, el mensaje de "que su MF le haga unos análisis para que me los traiga". ¿Tan difícil es integrar la red de análisis e historia electrónica de todos los hospitales de una misma Comunidad como es la de Madrid? Pues parece que sí, porque cada hospital ha hecho lo que ha querido y no son compatibles. ¡Enhorabuena a los inútiles que desarrollaron una historia electrónica no compatible entre hospitales y centros de salud! 

Podría seguir pero me he cansado. Son reclamaciones viejas y sobadas, nunca escuchadas ni resueltas, propias de una sanidad esclerosada y mal gestionada.  Pero hoy se habla de 80 millones para reducir listas de espera quirúrgicas abriendo los quirófanos por las tardes y fines de semana. Proximamente, comentario sobre ese tema. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Ideas manidas sobre sanidad para viejos y nuevo partidos

"Me duele"
Las próximas elecciones generales van a ser decisivas para el futuro de España, dicen todos los partidos que nos piden el voto. Siempre he oído esa frase, siempre hemos estado en encrucijadas, momentos de cambio y situaciones trascendentes para una sociedad.

El Diario Médico ha tenido a bien preguntar (#MiPrioridadEnSanidad) a unos cuantos profesionales sanitarios que expresamos nuestras opiniones de forma pública, cuales serían las prioridades o ideas sobre el futuro político de la sanidad española. Dado que no soy un tertuliano todoterreno -que podría-, opinaré sobre la sanidad y sobre su organización con un aviso previo: la política es global en su acción social; por ello, la ideología y los comportamientos de los distintos partidos políticos son determinantes para enfocar la organización sanitaria de una sociedad. Llegar a un pacto en el que todos los partidos políticos estén de acuerdo ha sido imposible hasta ahora.

Realmente me cuesta definir los mundos ideales donde todo sería maravilloso si mis ideas se llevasen a cabo. La realidad cambia lentamente, con una gran inercia negativa, y veo pros y contras en los modelos rígidos. Me es más fácil enumerar lo que no quiero: lo que ahora es real y negativo en mi opinión, aquello que creo injusto y dañino.

Una sanidad universal para todos los ciudadanos que habitan este país
La iniciativa del Partido Popular de establecer el aseguramiento como la vía de acceso a la sanidad pública, y no mediante el derecho de cualquier ciudadano a una atención sanitaria pública, me parece una medida profundamente injusta e ineficaz. Todavía estamos esperando conocer la evaluación económica que justificaría la exclusión social de los inmigrantes no legalizados. Privar a los más desprotegidos de la asistencia sanitaria si la precisan, en un contexto de incapacidad real del gobierno para regular la inmigración irregular, es profundamente injusto y dañino en el punto más sensible.

Descapitalizar la sanidad pública favoreciendo la concertación
El porcentaje de dinero que las comunidades autónomas dedican al pago de servicios concertados sanitarios ha crecido de forma espectacular con los gobiernos del Partido Popular. Justificar dicha medida diciendo que se alivian las listas de espera, ha sido la disculpa perfecta para reducir la inversión en los centros públicos, derivando una importante cantidad de dinero a la entidades privadas sanitarias. Esa política, que en Madrid ha tenido la máxima expresión con el famoso y desconocido "call-center" que siempre ofrece primero una actividad quirúrgica fuera del hospital público que la indica, es manifiesta y políticamente interesada: la descapitalización y la reducción de una sanidad de gestión pública.
Asimismo, la falta de innovación de las formas de gestión en la administración pública está llevando al deterioro global de la atención sanitaria, provocando una selección de actividad y riesgos que hace que las patologías más severas o caras sigan en los hospitales públicos y la patología más simple y rentable pase a los centros concertados. Selección de riesgos que hace el proveedor para la rentabilidad de los centros concertados.
El modelo MUFACE y su oferta de aseguradoras privadas es el culmen de la doble vara de medir de los gobiernos pasados y presentes.

Una organización de Atención Primaria anquilosada y necesitada de renovación
Después de tantos años funcionando, la atención primaria necesita una renovación global, un nuevo enfoque y estímulo para su revitalización. Lamentablemente, no hay ningún partido político que tenga ideas para ello. La supuesta oferta de autogestión que el anterior gobierno del PP de Madrid hizo contenía tantas trampas que fue masivamente rechazada. Son muchas cosas las que hay que cambiar, y podemos fijarnos en los distintos modelos europeos, desde el inglés al francés o el noruego.
Hay que cambiar y renovar la organización y las expectativas de trabajo para las próximas generaciones de médicos, pero también para ofrecer a la sociedad una atención primaria que gane adeptos y sea asumido por todas las clases sociales como una parte imprescindible de su sociedad, como la interpreta la sociedad británica, por ejemplo.

Medicalización de la sociedad, selección y financiación de medicamentos
Si no hay una política educativa de cara a la sociedad respecto al buen uso de los medicamentos y de los servicios sanitarios, el impacto de las políticas sanitarias seguirá presentando bolsas de ineficiencia. El uso de antibióticos, el consumo de ansiolíticos y antidepresivos, la búsqueda de pseudoterapias alternativas, son algunos de los muchos temas que incluye tener una visión global de la sanidad. La política debe ser educativa socialmente y mantener un liderazgo en la información sanitaria. Algo que no se hace en absoluto. El inicio de la crisis del Ébola, la antigua crisis de la gripe AH1N1 son ejemplos de la necesidad de una educación sanitaria desde los estamentos políticos y administrativos. Y dada mi especial atención a las pseudoterapias, regular definitivamente los ámbitos profesionales y de uso público de las numerosas ofertas terapéuticas sin base científica.

¿Y con qué dinero?
Con el que hay, pero distribuido con criterios políticos diferentes. La tarta del PIB es la que es, pero el corte de la tarta se realiza intencionadamente de una manera u otra. No voy a hacer demagogia con ello, o no demagogia, sino decisiones valientes en contextos difíciles. ¿Favorece más la economía, el empleo y el bienestar social, la construcción y mantenimiento del líneas de AVE que el gasto sanitario? etc, etc, etc.

Seamos realistas, espero pocos cambios gane quién gane, solo espero que la sanidad, que es una de las grandes partidas del gasto público en España, merezca atención y las políticas que se han denunciado como injustas e ineficaces no se vuelvan a repetir.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Un año de relación con el Hospital General de Villalba


Hace aproximadamente un año entró en funcionamiento, de forma progresiva, el nuevo Hospital General de VillalbaDesde ese momento ha sido mi hospital de referencia, pasando a ser atendidos la mayoría de mis pacientes que requerían atención hospitalaria (urgencias, consultas externas y hospitalización) en sus instalaciones.

Su sistema de adjudicación y gestión entra en el modelo de hospital público administrado por la empresa privada mediante la concesión a largo plazo, tema que ha sido controvertido y motivo de apasionados debates y posiciones. Me propongo hacer una reflexión profesional sobre los aspectos del trabajo diario clínico y no sobre el modelo de gestión de la sanidad pública madrileña.

Mi hospital de referencia ha sido durante los 22 años que llevo trabajando en Collado Villalba, el Hospital Universitario Puerta de Hierro (HUPH). Pero no solo eso, fui estudiante de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid en la antigua Clínica Puerta de Hierro y fui residente de Medicina de Familia entre los años 1984-87 en la Clínica Puerta de Hierro. Es decir, me siento muy unido a la antigua Clínica Puerta de Hierro (hoy un edificio abandonado) de la que también fui paciente, así como del nuevo HUPH. A pesar de mi ligazón emocional y de los médicos que conozco ejerciendo allí, la gestión del mismo ha ido deteriorándose de forma llamativa con los años. No por responsabilidad de los médicos, sino por las nefastas gestiones de los sucesivos gerentes. La lista de espera para técnicas diagnósticas y de primera consulta ha sido realmente desesperante para los pacientes y para el médico de familia que solicita valoración y ayuda en el manejo de los enfermos que lo precisaban. Un aspecto que dificultaba la atención eran las pésimas comunicaciones de la que disponían los pacientes para llegar desde Collado Villalba hasta el hospital: unos 30 min. en coche particular (aparcamiento caro o en las lejanías) y un autobús público que tarda unos 75 a 90 minutos en llegar (va parando por distintos pueblos). Esta realidad la han vivido los habitantes de Collado Villalba durante muchos años.
A lo largo del tiempo, hemos tenido que atender en los centros de salud del pueblo, urgencias graves con un gran tiempo de espera para su traslado al hospital. Debo recordar que el dispositivo del SUMMA 112 y las UCI móviles no es tan antiguo.
Digo todo ello para resaltar que en la valoración del cambio, la situación previa influye mucho en la percepción actual.

La apertura del nuevo hospital ha traído numerosos cambios, he de decir positivos, en la gestión diaria de mi consulta. Las citaciones de primeras visitas se realizan en un tiempo al que nunca he estado acostumbrado: menos de 15 días en todos los casos. La gestión del caso, si es preciso realizar pruebas complementarias se hace de forma ágil y breve. Lamentablemente estaba acostumbrado a tener que esperar, en ocasiones meses, para la realización de pruebas solicitadas por mí o el especialista hospitalario.
La transparencia de la información del programa hospitalario es importante, pudiendo visualizar todos los aspectos relevantes. El horroroso programa informático SELENE que utilizan en el HUPH y otros hospitales de Madrid no puede ser más nefasto y disfuncional.
Mi experiencia, durante este año, es altamente positiva, tanto en relación a las consulta externas, ingresos y cirugías. Asimismo, la atención en urgencias me ha parecido adecuada en la mayoría de los casos de pacientes míos. Cada día reviso en la pestaña de informes externos del AP-Madrid los pacientes de mi cupo atendidos en el hospital.
Tener un hospital a menos de 1 kilómetro del centro de salud no ha reducido el número de pacientes que acuden a mi consulta sin cita o "urgentes", ha reducido su gravedad. Los pacientes prefieren acudir a su medico del centro de salud y que él valore si necesitan el hospital o no. Así debería ser en todos lados, siempre que haya confianza y accesibilidad.
La Dirección de Continuidad Asistencial tiene una línea abierta de fácil acceso para comentar cualquier aspecto disfuncional que aparezca.

Mi valoración profesional es muy positiva respecto a la relación con el nuevo Hospital General de Villalba.

Nota: 
Escribo estas líneas para dar mi visión del trabajo diario.
No tengo ninguna relación con el grupo Quirón Salud. Precisamente, trabajé durante año y medio en las Urgencias del Hospital Universitario Quirón Pozuelo antes de la fusión con IDC Salud, trabajo que dejé por las pésimas condiciones laborales y retributivas de dicho hospital.
Desconozco la opinión de los trabajadores del Hospital General de Villalba sobre sus condiciones de trabajo y si son justas y adecuadas a sus responsabilidades y carga de trabajo. 

jueves, 21 de mayo de 2015

La precariedad laboral en sanidad es una amenaza para pacientes y profesionales

LA PRECARIEDAD LABORAL SANITARIA ES UN SÍMBOLO DEL DESMANTELAMIENTO DEL SISTEMA SANITARIO PÚBLICO EN ESPAÑA

Quienes firmamos abajo denunciamos con este manifiesto la deriva política que llevará al desmantelamiento del sistema sanitario público en España. Este sistema, de cobertura universal, ha sido y es ejemplo mundial. Es un sistema que responde eficazmente y a un coste razonable a los problemas de salud de  poblaciones y pacientes.

El sistema cuenta, además, con la estima social y la aprobación general y de  profesionales y pacientes. Cabe su mejora, y el introducir cambios que incrementen su eficiencia. Pero, hasta ahora, todo lo que se ha hecho ha sido recortar sin tino, con un objetivo ciego que disminuye el gasto sin tener en cuenta su impacto ni en calidad ni en salud.

En la gestión se ha implantado una cultura sin fundamento humano ni científico que considera al personal como pieza intercambiable. Son sistemáticos los contratos eventuales, incluso por horas y para cometidos diversos. Es lo que llamamos precariedad laboral (en el sentido de enorme temporalidad, gran vulnerabilidad, bajo nivel salarial y falta de derechos sociales).

En el sistema sanitario los servicios son servicios personales, en los que es clave la confianza entre profesional y paciente. Es cruel y deteriora la calidad la falta de continuidad/longitudinalidad que se expresa bien con expresiones tipo: "¿Otra médica? ¿Tengo que volver a repetírselo todo a usted?". De la misma forma, en espejo, el pensamiento profesional que se expresa con preguntas tipo: "¿Quiénes serán mis pacientes mañana? ¿Con quién formaré equipo?" y que llega a decir: "No me coja cariño que me voy mañana".

La cuestión atañe a todo el sistema sanitario público en aspectos que se mezclan con la precariedad. Lo expresa bien la externalizacion innecesaria de servicios incluso en áreas de especial riesgo, como la atención a pacientes con problemas graves de salud mental. La situación precaria se repite en la atención primaria, incluyendo centros de salud y sectores comunitarios, sociales, de rehabilitación y otros, donde es imprescindible la continuidad de cuidados. Lo mismo sucede en los hospitales, tanto en consultas externas como en urgencias y en plantas. También en las cárceles, donde es perentoria la mejora de la continuidad por la presencia de problemas infecciosos, de salud mental y de drogadicción. La precariedad también lesiona los aspectos de salud pública que cubre el sistema sanitario y que exigen equipos consolidados capaces de enfrentarse, por ejemplo, a las inevitables crisis de salud pública.

La precariedad disminuye la calidad clínica e incrementa los errores sin disminuir el coste. La precariedad daña la salud de pacientes y profesionales. La precariedad es, de hecho, una forma de maltrato y una falta de respeto, una indignidad para profesionales y pacientes. La precariedad sanitaria afecta más a  mujeres jóvenes y, por ejemplo, en su impacto vital global modifica/impide planes de maternidad/paternidad. Entre el trabajo "en propiedad" y la precariedad hay soluciones al tiempo científicas, humanas y racionales que mejoran el resultado en salud en pacientes y profesionales.

Parece que se hubiera decidido el desmantelamiento del sistema sanitario público. Es parte de una ideología que considera que "la sociedad no existe, existe la persona" y a la persona individual se pretende servir destruyendo lo público y beneficiando los intereses privados de industrias y organizaciones varias. Se rompen con ello la equidad y la solidaridad que sustentan a la sociedad (ese "hoy por ti, mañana por mí") que generan salud por sí mismas en los que hoy precisan la atención sanitaria de calidad y en quienes la precisarán mañana.

La precariedad profesional sanitaria daña la salud y en defensa de la equidad y de la solidaridad, manifestamos:
La precariedad laboral sanitaria es un símbolo del desmantelamiento del sistema sanitario público que concierne al conjunto de la sociedad.  Por ello animamos a sumarse a este manifiesto a las personas individuales y a las organizaciones colectivas.
La precariedad laboral sanitaria incumple en muchos casos la legislación laboral, introduce inseguridad jurídica y es un abuso justificado por intereses particulares y/o privados. Por ello recurriremos a la vía legal en todos los niveles.
La precariedad laboral sanitaria responde a un gerencialismo sin categoría, que convierte en "gestores" a simpatizantes del partido en el poder y cuya formación, si alguna, es muy deficiente. Por ello exigimos la profesionalización de quienes gestionan el sistema sanitario público.
En muchos casos se pretende una desreguralización arbitraria pues no se cumplen ni las más mínimas normas pactadas respecto a las bolsas de trabajo, convocatorias de plazas, situaciones de excepción y reposición de puestos de trabajo. Además, falta toda planificación a medio y largo plazo de necesidades de personal que permitan dar respuesta a los problemas de salud de pacientes y poblaciones. Por ello pedimos  el cumplimiento de los pactos y la visión de futuro que precisa la gestión del personal sanitario.
Puesto que la precariedad laboral sanitaria es un símbolo del desmantelamiento del sistema sanitario público elaboraremos propuestas concretas sobre sus causas y soluciones, para presentar a los partidos políticos de forma que se pronuncien ante las mismas.
La precariedad laboral sanitaria no es una situación transitoria ni nueva pero sí muy intensificada durante los últimos años. Forma parte de un diseño que busca el deterioro del sistema público para reducir su aprecio social y favorecer que los ciudadanos opten cada vez más por la sanidad privada. La intensa precariedad laboral en la sanidad pública es letal para la calidad y repercute en la salud de poblaciones, profesionales y pacientes. Por ello, para mantener la salud, llegaremos a tomar todas las medidas posibles, incluyendo el ejercer los derechos de protesta, manifestación y huelga.

FIRMANTES (a 20 de mayo de 2015)[1]
Antoni Agustí Martí, Guillermo Álvarez López, Beatriz Aragón, Juan Diego Areta Higuera, Vicente Baos, Mikel Baza, Sara Belinchón, Clara Benedicto, Raúl Calvo Rico, Manuel Carretero Matas, Salvador Casado, Fernando Casado Campolongo, Rafa Cofiño, Txema Coll, Carlos Coscollar, Mounir Diouri, Patricia Escartín, Carmen Fando, María José Fernández de Sanmamed, Patricia Ferre, Marta García Caballos, Luis García Olmos, Juan Gérvas, Irene Gonzalo Sanjosé, Mariola Gracia, Mariano Hernández Monsalve, Juan Irigoyen, Marian Jiménez de Aldasoro, Mónica Lasheras, Miguel López del Pueyo, Rosa Magallón, Gorca Maiz, Iván de la Mata, Miguel Melguizo Jiménez, Félix Miguel, Sergio Minué, Carolina Morcillo Ródenas, Abel Novoa, Leticia Núñez Queijo, Isabel Núñez Lozano, Alberto Ortiz Lobo, Javier Padilla, Jesús Palacio, Luis Palomo, Pastora Pérez, Carmen Pérez-Crespo Gómez, Mercedes Pérez-Fernández, Pablo Pérez Solís, Ana Rico, Ana Rivera, Elena Serrano, Juan Simó Miñana, Pablo Simón Lorda, Gemma Torrell, Ana Vall-llosera.

ASOCIACIONES, ORGANIZACIONES Y ENTIDADES (a 20 de mayo de 2015)[2]
Equipo CESCA, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), Fòrum Català d'Atenció Primària (FoCAP), NoGracias.






[1]    La adhesión al Manifiesto está abierta, e implica un compromiso contra la precariedad laboral sanitaria y la difusión del Manifiesto en lo que se pueda. Para adherirse a este Manifiesto escriba sus datos básicos en el formulario en http://goo.gl/forms/YOfacHtVSj Todos los contactos a atencionprecaria@gmail.com
             
[2]    Muchas asociaciones, organizaciones, organizaciones y entidades precisan de reuniones explícitas de juntas y órganos de gobierno para poder adherirse al Manifiesto y de ahí un cierto retraso en su participación.

lunes, 2 de febrero de 2015

Los riesgos en las residencias de ancianos. Hay cosas que cambiar

Dr. Eugene Smith - Country Doctor- LIFE 1948

Los riesgos en las residencias de la Comunidad de Madrid. Necesidad de un debate urgente que cambie la situación actual.


Joaquín Morera Montes
Centro de Salud “Mirasierra”
Área Norte. SERMAS

No podemos mirar por más tiempo hacia otro lado.

Son tantos los problemas y tantas las incongruencias que se producen en la atención a los pacientes ingresados en residencias desde hace años que, ante la dificultad de resolverlas, siempre se ha eludido un autentico debate entre los actores implicados y nunca se ha llegado a soluciones satisfactorias que sirvan para dar una correcta atención. Muy al contrario, a pesar de la buena voluntad de muchos profesionales, tanto de las residencias como del sistema público de salud, la desconexión, la descoordinación y los intereses diferentes y en ocasiones contrapuestos han dado lugar a una situación insostenible y llena de riesgos que estoy dispuesto a denunciar públicamente con el único interés de llamar la atención para que se busquen y establezcan mecanismos correctores.

Nos llenamos la boca con “calidad de atención”, “incidentes de riesgo”, etc, pero cuando se describen y se denuncian las deficiencias en la atención y las situaciones de riesgo que se provocan en la atención a pacientes ingresados en residencias solo se ponen parches, no se apuesta por verdaderas soluciones.

La mayoría de las residencias o son privadas o tienen conciertos con la Comunidad y son atendidas por profesionales contratados de forma privada por las propias residencias. Los pacientes son adscritos a médicos del sistema público para, fundamentalmente, disponer de las funciones administrativas que requieren (dispensación de recetas, informes para solicitud de ayudas, certificados oficiales, etc.). A pesar de que los médicos del sistema público, en la mayoría de las ocasiones no son quienes atienden a los pacientes en las residencias y no ser los prescriptores ni quienes solicitan interconsultas con otros especialistas cuando se precisa ( lo hace el médico de la residencia), son sin embargo los “responsables” del consumo de medicación y de otros recursos sanitarios (transporte, derivaciones, etc.) de cada paciente, y son evaluados y juzgados por ello por sus respectivas Gerencias.

Cada Comunidad Autónoma ha regulado de forma diferente los requisitos que debe reunir el personal que trabaja en una residencia. En la Comunidad de Madrid, según el artículo 16 de la Orden 766/1993, de 10 de junio, de la Consejería de Integración Social, por la que se aprueba el Reglamento de Organización y Funcionamiento de las Residencias de Ancianos que gestiona directamente el Servicio Regional de Bienestar Social, actualizada el 4 de diciembre de 2008, en las residencias: Existirá un Equipo Multiprofesional integrado principal pero no exclusivamente por profesionales de este Área, que asumirá la tarea de seguimiento integrado e individualizado de la evolución del residente, y las consiguientes propuestas sobre los niveles y modalidades de asistencia que haya de recibir.
Y en al artículo 18 especifica las funciones de la Unidad de Atención Sanitaria de cada residencia.
Corresponde a esta Unidad la realización de las siguientes actividades:
a) El reconocimiento médico de los nuevos residentes.
b) La apertura, conservación y actualización del Historial Médico y de Enfermería de cada residente.
c) La asistencia sanitaria dentro de los límites que se establecen en este mismo reglamento.
d) El seguimiento de la evolución de los residentes y el desarrollo de tratamientos para su mantenimiento, mejora física y psíquica y prevención de las enfermedades.
e) La atención, aseo y limpieza de enfermos y encamados.
f) La ayuda en las actividades de la vida diaria a los residentes impedidos o dependientes y en general a los sometidos a control continuado.
g) El mantenimiento de las medidas de vigilancia implantadas sobre los residentes sometidos a control continuado, dando cuenta de cualquier anomalía observada.
h) El pedido, recepción, custodia, control de inventario y salidas de material sanitario y farmacéutico.
i) La administración de medicamentos a los residentes sometidos a control continuado, enfermos y encamados.
j) Atender e informar a los familiares o tutores de los residentes en las situaciones de emergencia por enfermedad o defunción.

Según la Resolución de 27 de febrero de 2001, de la Dirección General de Trabajo («BOE» núm. 64, de 15 de marzo de 2001, páginas 9686 a 9705) por la que se dispone la inscripción en el Registro y posterior publicación del texto del Convenio Colectivo Nacional de Residencias Privadas de Personas Mayores y del Servicio de Ayuda a Domicilio, las funciones del médico de residencia, entre otras, son las siguientes:
Hacer el reconocimiento médico a cada nuevo usuario y rellenar la correspondiente historia médica y certificaciones profesionales, en que contarán las indicaciones de tipo de vida más acorde, la rehabilitación necesaria, y el tratamiento a seguir si hace falta.
Atender las necesidades asistenciales de los usuarios. Hacer los exámenes médicos, diagnósticos, prescribir los tratamientos más acordes en cada caso para llevar a cabo las terapias preventivas, asistenciales y de rehabilitación de los diagnósticos clínicos y funcionales de los residentes del centro.
Dirigir el programa de movilización y rehabilitación de los usuarios, fijando en equipo los programas a desarrollar de forma individual y en grupo. Hacer el seguimiento y evaluar los programas conjuntamente con el equipo formado por todos las personas que intervienen.
Asistir al personal destinado al centro en los casos de necesidad y de urgencia.
Como máximo responsable de su departamento médico, en el caso de que el centro no pueda tratar debidamente a los usuarios, derivarlos a un centro hospitalario o de salud.
Participar en la comisión de supervisión y seguimiento del usuario en cuanto a las necesidades asistenciales y de la vida diaria de los residentes y de los usuarios del centro de día, lo cual hará en colaboración con el director, el asistente social, el psicólogo, y otros profesionales, de acuerdo con la situación física de los usuarios los objetivos a conseguir y las características del centro.
Programar y supervisar los menús y dietas alimentarias de los residentes o usuarios.
Supervisar el trabajo del personal.
Supervisar el estado sanitario de las dependencias del Centro.
En general, todas aquellas actividades no especificadas que se le pidan, de acuerdo con su titulación y profesión.

Teniendo en cuenta estas normativas especificas para residencias y médicos de las mismas voy a relatar las deficiencias y los riesgos que se producen en 7 residencias asignadas al centro de salud donde trabajo, con un total de más de 1000 pacientes ingresados en ellas, algunas totalmente privadas, otras con diversos acuerdos con la Comunidad de Madrid y otras de pleno control y gestión por parte de la Comunidad. Los pacientes ingresados en algunas son mayoritariamente disminuidos psíquicos, en otras pacientes muy complejos por limitaciones físicas y psíquicas postraumáticas graves y en otras fundamentalmente ancianos con patologías crónicas.

Quiero destacar que no son residencias pequeñas con 20 ó 30 pacientes ancianos con las patologías crónicas esperables en ese rango de edad, son residencias con gran número de pacientes (más de 100) y donde se atienden patologías especificas graves que requieren del tratamiento y atención por personal especializado, tanto médico como de enfermería o auxiliar, especialmente por dar atención a pacientes con paraplejias, tetraplejias, importantes enfermedades neurológicas degenerativas, disminuidos psíquicos graves o demencias con graves deterioros funcionales.

Por ello, todas las residencias de nuestra zona disponen de personal sanitario propio y, dependiendo del número de ingresados, la mayoría tienen sus propios médicos. Una de las residencias está “nominalmente” dividida en 2 secciones (disminuidos psíquicos y ancianos) y a pesar de tener más de 100 residentes en conjunto no disponen de personal médico. La residencia de la Comunidad, casi en su mayoría con disminuidos psíquicos graves (cerca de 120) dispone de médico propio, aunque no se suple su ausencia en periodo vacacional, quedando el control a cargo del personal de enfermería y responsabilizando a los médicos del centro de salud de la atención a demanda que pueda surgir en ese tiempo. (Esto último ha sido comunicado y denunciado ante la Comunidad y la Gerencia de Atención Primaria en varias ocasiones por el déficit de control que supone para pacientes institucionalizados con graves patologías crónicas).

¿Qué papel jugamos los médicos del Centro de Salud? En principio facilitamos el tratamiento, hacemos las recetas y gestionamos la realización de pruebas o el transporte y tramitamos las derivaciones a especialistas que nos solicitan los médicos de las residencias privadas o con conciertos. En cuanto a la atención en la residencia que no tiene médico atendemos la solicitud de cuidados de procesos agudos según nos demanda el personal de enfermería. Los ancianos de esta residencia también pueden solicitar consulta directamente o lo hacen a través de personal de enfermería de la residencia o de sus familiares. El seguimiento de patologías crónicas depende de cada médico del centro de salud que tienen asignado.

En toda la Comunidad existen múltiples residencias con un número pequeño de pacientes, y cuando es así especialmente son ancianos. Sería muy interesante conocer realmente el grado de seguimiento de sus patologías crónicas cuando la residencia no tiene médico y es atendida exclusivamente por los profesionales del Centro de Salud.

Por otro lado, por las características de nuestras residencias, nos vemos en la obligación de controlar la medicación de pacientes muy graves a los que, en la mayoría de las ocasiones, no hemos visto en la vida y que son atendidos, controlados y seguidos por otros médicos. Muchos se asignan temporalmente por días o meses, la mayoría de las veces como desplazados y solo tenemos conocimiento de la medicación o suplementos nutricionales que de ellos nos solicitan.

¿Dónde están entonces los riesgos?

El primero es el que se deriva de intentar controlar la medicación pautada por otro facultativo. Esto lleva a un enfrentamiento permanente que en nada beneficia a nadie. Lo razonable es que cualquier prescriptor sea responsable de lo que hace y que no tenga un compañero de su mismo nivel que le esté “enmendado la plana” atendiendo a criterios inducidos por la Gerencia, sin conocimiento de la realidad asistencial en cada residencia. No obstante intentamos establecer buena relación con estos
compañeros de las residencias y les hacemos llegar nuestros comentarios especialmente si se ve alguna situación medicamentosa con riesgo. Por poner un ejemplo de la falta de coordinación y entendimiento, los médicos del centro de salud tenemos “penalizada” la prescripción de quinolonas. De estas el 90% está realizada por los médicos de las residencias. Nuestra gerencia nos penaliza a nosotros esta prescripción de la que tenemos muy malos indicadores. Nuestra decisión natural es discutir esta prescripción con los médicos de las residencias pero resulta que en pacientes institucionalizados las quinolonas, según en qué procesos, pueden ser medicamentos de primera elección. Presionados los médicos de las residencias por nuestros continuos comentarios pueden no prescribir el medicamento indicado. Esto no sería un problema si la Gerencia fuese consciente de esta realidad de prescripción en pacientes institucionalizados, o más fácil aún, si cada uno fuese responsable de lo que prescribe y nada más, es decir que tengan sus propias recetas como en otro tiempo tuvieron. Otro ejemplo parecido lo tenemos con la utilización de benzodiacepinas, cuyo consumo es mucho mayor, y la mayoría de las veces justificado, en pacientes institucionalizados.

Otro problema realmente serio en las residencias es la polimedicación, fundamentalmente porque son pacientes muy mayores (más de 75 años la mayoría) y con múltiples patologías crónicas. Entiendo que es bueno y pertinente la revisión de los tratamientos y sus pautas de forma periódica, y es más, soy un ardiente defensor de la deprescripción, del uso racional del medicamento y de evitar la polifarmacia, entre otras cosas porque desconocemos la bondad de la múltiple asociación de medicamentos y de si su realización conlleva realmente beneficios en cuanto a supervivencia y/o calidad de vida. ¿Pero esto significa que tengo que cambiar la pauta de pacientes seguidos y controlados por otro médico y en una institución privada? ¿Cuántos enfrentamientos ocasiona esto con el paciente, si es consciente, con el médico que le atiende y con sus familiares? En diversas ocasiones he solicitado la valoración de discontinuidad de algunos tratamientos para la demencia después de más de 8 años de uso. Nadie se atreve a retirarlo, ni los neurólogos, normalmente porque esto significa una discusión con familiares y dedicar un tiempo extra que probablemente no existe para explicar y convencer de que ya no es necesaria o no es útil la medicación. Es más fácil mantenerla. Como esto se suele hacer en todos los servicios en los que consulta el paciente no es infrecuente que tome más de 10 tipos diferentes de medicación, algunas veces con justificación más que discutible en cuanto a los beneficios que aporta. A toda la medicación habitual, en los últimos tiempos hay que añadir la prevención de posibles carencias (Vitamina D, Calcio, nutrientes, etc).

Ante esto a los médicos de los centros de salud que tenemos pacientes de residencias se nos asigna una papel “controlador” y, o decidimos la solicitud permanente de revisar los tratamientos, o asumimos la polifarmacia vigilando en lo posible la posibilidad de interacciones y posibles efectos secundarios. No deja de ser una duplicidad de funciones con la que tiene establecido el médico de la residencia que por ser el prescriptor debe hacer lo mismo.

Podemos juzgar permanentemente lo que hacen otros facultativos, pero ¿quién controla lo que yo juzgue o diga?. ¿Por qué es mejor mi indicación que la suya? En cualquier caso se podrá establecer una discusión entre colegas, pero no me da más autoridad a mí el hecho de pertenecer al Sistema Sanitario Público.

Como es muy difícil abordar este tema la mayoría de las veces miramos para otro lado, hacemos las recetas que se nos solicitan y punto. El riesgo es para el paciente, quien a más medicación tiene más probabilidad de efectos secundarios, que ineludiblemente son controlados con más medicación, no con la valoración de retirada de medicamentos. Como quiero dar soluciones creo que debería encargarse alguien ajeno al centro de salud de ese control de la medicación y de la prescripción realizada por sus médicos, y no con afán controlador, sino exclusivamente con intención de mejorar la atención que reciben los pacientes ingresados. Si tiene que haber algún control de la prescripción de un médico privado deberá ser realizada por otras instancias (Colegios de Médicos, Unidades de Farmacia de las Gerencias o los organismos que se determinen competentes para ello dependientes de las Consejerías de Bienestar Social o de Sanidad). Cuando se expone esto la respuesta de la Gerencia es “los pacientes los tienes asignados tu y son responsabilidad tuya”. También lo son cuando están ingresados en el hospital y no se me ocurre ir a ver como les están tratando o si la medicación que les pautan durante el ingreso es la correcta. Si cada médico dispone de su propio talonario es fácil pedir responsabilidades de lo que prescribe, y si está en su mano mejorar la prescripción así lo hará sin duda.

Otro riesgo: la historia clínica. Durante el año 2014 la historia clínica se ha situado entre el “Top Ten” de las causas que más incidentes de riesgo han causado en EEUU (fuente: Medscape), especialmente por información incompleta o errónea que da lugar a confusión, en los datos del paciente o sus procesos, además de los ataques informáticos sufridos últimamente en diversas instituciones. El problema que tenemos aquí en el caso de las historias de los pacientes de residencias es enorme.

En muchas de las áreas se indicó que para facilitar y dedicar menos tiempo a la realización de las recetas de los pacientes ingresados en residencias se pusieran los medicamentos que tomaban de forma crónica “a demanda”. En nuestro centro algunos médicos así lo hicieron pero la mayoría los puso como medicamentos crónicos cuando así era, y a demanda o agudos cuando correspondía, aunque entrañaba un mayor tiempo de realización de las recetas. Con el paso del tiempo es imposible saber cuál de los 50 medicamentos o más que puede tener un paciente en su historia “a demanda”, es lo que está tomando. Esto conlleva un peligro enorme de cambio en las pautas de medicación y puede ser una fuente de graves errores, aunque por fortuna quienes facilitan los fármacos en las residencias (enfermeras y médicos) suelen darse cuenta. Esto también implica que cuando el paciente acude al hospital o a otros centros de salud (lo que no es nada infrecuente) es imposible saber lo que toma. La historia se convierte así en un auténtico problema. Además si alguien tiene a bien actualizar el tratamiento basta con fusionar posteriormente la historia actual con las previas para que todo vuelva a descontrolarse.

Buscando soluciones esto solo se resuelve si los medicamentos se hacen constar en la historia como realmente son (crónicos, a demanda y agudos), y antes de cualquier derivación o cambio de domicilio actualizar de forma obligada la historia. ¿Pero como actualizar la historia de un paciente al que no estás siguiendo porque está ingresado en una residencia? La única solución real, por mucho que cueste, es que en las residencias sus médicos tengan o acceso a la historia clínica electrónica o dispongan de modelos de historia clínica compatibles y fusionables con los del sistema público, porque son ellos los que tiene que ir actualizando la historia durante toda la vida del paciente en la residencia.

Como se puede ver los riesgos para los pacientes no derivan, a mi entender, de la atención directa recibida por parte de las residencias, salvo en los casos en que existe evidente falta de personal en relación al número de internos y patologías que atienden. Los mayores riesgos surgen de la duplicidad de funciones, de la imposición de tareas que llevan al enfrentamiento entre instituciones, de la falta de coordinación, de la ausencia de criterios y protocolos de colaboración y de la mala utilización de la historia clínica.

Todo esto no implica que la Atención Primaria se desentienda de la atención sanitaria en residencias. Todo lo contrario. Es que las residencias también son parte de la Atención Primaria, pero con matices, como también lo son por ejemplo los centros de día. Pero no por ser parte de la Atención Primaria son atendidos por profesionales de los centros de salud. Atendiendo a los principios de la Atención Primaria, debemos continuar siendo los garantes de elementos conceptuales básicos, que tienen que ser realidades, como la atención integral, la función integradora o la atención permanente y accesible para todos los ciudadanos, asegurando con ello en todo momento la equidad del Sistema. La atención primaria y la asistencia que realice debe estar por tanto perfectamente coordinada con la que se realiza en las residencias y facilitar en todo caso el objetivo último que es la adecuada atención y de forma permanente de las personas institucionalizadas. Esto en ocasiones implicará tener un papel proactivo y en otras saber “dejar hacer”. Tenemos la misma responsabilidad sobre estos pacientes que cuando están ingresados en el hospital o en un centro de crónicos o de cuidados específicos y tenemos que facilitar que se reciban los cuidados que en cada momento necesiten. Cuando están en residencias pequeñas sin otros médicos que los atiendan toda la responsabilidad será de los profesionales del centro de salud y, en estos casos, habrá que valorar muy bien las necesidades de personal en los centros de salud para facilitar la mejor atención posible.

Se debe afrontar un cambio en la normativa de las residencias, de forma que los recursos que necesitan para dar una atención de calidad queden perfectamente especificados y sean acordes a la realidad y necesidades de cada residencia. No se puede pedir lo mismo a una residencia con pacientes que solo requieren de cuidados mínimos que a otra con asistidos por patologías neurológicas severas. Puede que sea necesario disponer de un comité de evaluación o algo similar dependientes del organismo que se estime oportuno (Consejería de Sanidad o Bienestar Social, Ministerio de Sanidad, etc) que, tras analizar cada solicitud de apertura o renovación determine cuales son los recursos mínimos en cada caso para lograr unos niveles de calidad concretos y posteriormente evaluables.

Creo que los gestores de nuestro sistema de salud tienen mucho de lo que preocuparse si no quieren incurrir en “negligencia de gestión” en un aspecto de la práctica asistencial que es muy importante por número de pacientes, por fragilidad y por necesidad de cuidados de calidad y por expectativas de crecimiento en los próximos años. Hay que dedicar tiempo y recursos para mejorar la atención en las residencias, cambiar la normativa si procede y establecer mecanismos que garanticen la calidad del acto médico y de las herramientas necesarias para ello (facilitar recetas para prescripción, acceso a historia clínica electrónica, adecuación de personal sanitario, etc). Con ello ganamos todos pero fundamentalmente aseguraremos mejor atención a nuestros mayores y a todos los pacientes institucionalizados.

domingo, 1 de febrero de 2015

El placeboprecio


Imaginemos que en un golpe de azar, lotería o similares, dispones de una cantidad de dinero significativa para gastarte en aquello que nunca has podido comprarte: una chaqueta o una camisa de una marca internacional afamada, un bolso de cuero de una tienda carísima de la milla de oro de Madrid, algo que te va a dar una satisfacción especial: tener un objeto exclusivo y precioso. ¿Es placentero pagar mucho por algo de valor real relativo pero de valor añadido social alto? Parece que sí. Las personas adineradas lo hacen por el placer que les produce. Si la utilidad fuera la regla a seguir, el lujo, la apariencia, la exclusividad no tendría tanto éxito.

¿Y si el fármaco que utilizamos es más caro que otro similar, realmente similar en eficacia y seguridad, sin ningún valor terapéutico diferente? También nos da placer y nos "cura" más. Entramos en el terreno del placeboprecio.

Esta semana hemos conocido un trabajo, hay otros previos de similar intención, donde se evaluaban las diferentes expectativas de mejora a diferentes precios de un fármaco: Espay, A et al. Placebo effect of medication cost in Parkinson disease. A randomized double-blind study. Neurology 2015;84:1–9 (leído a texto completo a través de OVIDSP).
Es un estudio doble ciego prospectivo pequeño, de solo 12 pacientes con enfermedad de Parkinson de moderada a severa, que fueron asignados aleatoriamente a la aplicación subcutánea de "nuevo agonista de la dopamina barato (90 euros) o caro (1300 euros)". En realidad se aplicaba una solución salina normal. Los pacientes se cruzaron en la aplicación de cada inyectable subcutáneo aproximadamente con una diferencia de 4 horas. Antes y después de cada toma, los participantes pasaron varias pruebas para medir sus habilidades motoras y a la evaluación mediante RNM funcional.
Al tomar el fármaco etiquetado como caro, los pacientes mejoraron en un 28% sus habilidades motoras en comparación a cuando tomaban el barato. Aunque ambos placebos mejoraron la función motora, el beneficio fue mayor cuando los pacientes fueron aleatorizados primero con el placebo caro, a mitad de camino entre el efecto de la levodopa y el placebo barato. Los resultados de la resonancia magnética también mostraron una diferencia a favor del medicamento de mayor valor económico.

Otro trabajo más antiguo pero muy ilustrativo y casi divertido, se publicó en JAMA en el año 2008: Commercial Features of Placebo and Therapeutic Efficacy. JAMA. 2008;299(9):1016-1017 (leído a texto completo a través de OVIDSP). A 82 voluntarios recrutado por un anuncio online en 2006 les dijeron que iban a probar un nuevo analgésico opioide autorizado por la FDA, más rápido que la codeína, que en realidad era un placebo. Fueron aleatorizados y a la mitad les dijeron que costaba 2.50 dólares por pastilla y a otros 0.10 dólares por pastilla. Todos cobraron una gratificación de 30 dólares por participar. El dolor inducido se realizó mediante descargas eléctricas en la muñeca, calibradas según la tolerancia de cada individuo. Se realizaron los test antes y después de la toma de los medicamentos. En todos los niveles, la reducción del dolor fue muy superior en el grupo que tomaba el analgésico más caro. 

Precio, precio, precio. No solo hablamos de ellos en los recientes novedades para la hepatitis C. Los genéricos llevan arrastrando la cantinela de una "menor eficacia" por su "bajo precio" muchos años, fomentada no solo por los pacientes insatisfechos sino por muchos ignorantes o interesados médicos. 
En breve aparecerán los biosimilares, las "copias" de los fármacos "biológicos". Han sido una gran revolución en el tratamiento de muchas enfermedades en la última década y su alto precio una de las principales causas del incremento del gasto hospitalario en fármacos. El precio de los biosimilares puede reducir entre un 20 y un 30% la factura de estos productos. Deberemos estar preparados para oír en medios de comunicación y profesionales que no hacen lo mismo, que el gobierno solo quiere ahorrar a costa de la salud de la gente.... 

El valor y el precio no siempre van unidos y tenemos tan metido en nuestro pensamiento que lo caro es siempre mejor que el placeboprecio es otro hijo de la sugestión y la impostura. Como la homeopatía, la acupuntura, el reiki, la "marca"...


jueves, 22 de enero de 2015

El dextrometorfano debería ser un medicamento con receta





El dextrometorfano es el isómero dextro-metilado del levorfanol, un análogo de la codeína. Es el antitusígeno más utilizado en nuestro país y es accesible en las farmacias sin receta médica. Es componente habitual de numerosos medicamentos que combinan analgésicos y otros productos como anticatarrales y antigripales. La forma pura (la marca más conocida es Romilar de Bayer) ha estado financiada hasta la  retirada de los antitusígenos de la financiación pública.

A las dosis recomendadas, el dextrometorfano se considera que tiene menos efectos secundarios que la codeína, de ahí su uso preponderante. Sin embargo, desde hace años se ha ido extendiendo por nuestro país, el uso del dextrometorfano como droga para provocar una sobredosificación voluntaria y sus efectos sobre el sistema nervioso central. Beber botellas de Romilar como forma de intoxicación voluntaria se ha ido convirtiendo en algo habitual por su bajo coste y su fácil acceso sin receta en cualquier farmacia. En la consulta, una joven de 20 años me confesaba el uso del Romilar de esta manera en su entorno de amigos desde hace al menos 6 años. 
En EEUU, la notificación de muertes debidas a la intoxicación por dextrometorfano se realiza desde hace más de 10 años.

La Organización Mundial de la Salud elaboró en 2012 un informe completo sobre el dextrometorfano:  Dextromethorphan, Pre-Review Report, Expert Committee on Drug Dependence donde podemos conocer todas las características del fármaco y de su toxicidad.

Al sobrepasar la dosis máxima especificada, el dextrometorfano actúa como un alucinógeno disociativo. Su mecanismo de acción es similar a un antagonista del receptor de NMDA, con efectos similares a los de la ketamina y la fenciclidina (PCP).
En este momento, el dextrometorfano no aparece en las listas de la Convención de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961.
Por vía oral, el dextrometorfano se absorbe rápidamente en el tracto digestivo alcanzando niveles séricos máximos entre 2 y 2,5 h. Cruza la barrera hematoencefálica aproximadamente un 33-80%. La actividad antitusiva tiene una duración aproximada de 5-6 horas con una semivida plasmática de 2-4 horas. Es rápidamente metabolizado por el hígado produciendo dextrorfano como metabolito activo. El citocromo P450 en la isoenzima 2D6 inactiva el dextrometorfano. Se elimina por vía renal sin cambios o como un metabolito desmetilado. Aproximadamente el 10.5% de las personas de etnia blanca europea carece de CYP2D6, lo que puede conducir a niveles tóxicos agudos de dextrometorfano cuando se dan "megadosis" (5 a 10 veces las dosis recomendadas). Dextrorfano, el metabolito principal, es farmacológicamente activo con una semivida de aproximadamente 3,5 a 6 h y es un potente antagonista de NMDA.El dextrometorfano produce una amplia gama de toxicidades dependiendo de la dosis o de los componentes de la formulación específica que se ingiere. A las dosis recomendadas, los efectos adversos se presentan en menos del 1% de las personas, incluyendo: somnolencia, mareos, coma, depresión respiratoria, náuseas, molestias gastrointestinales, estreñimiento, malestar abdominal, taquicardia, sensación de calor, incapacidad para concentrarse, sequedad de boca y garganta.


Si se administra entre 5 a 10 veces la dosis recomendada, los efectos adversos son similares a los observados para la ketamina o fenciciclidina (PCP) e incluyen: confusión, estado de ensoñación, despersonalización, distorsión motora y del habla, desorientación, estupor, somnolencia, hiperexcitabilidad, ataxia, nistagmo, alteración del tono muscular, anestesia disociativa, alucinaciones visuales (alucinaciones de hojas, remolinos y manchas de color) y psicosis tóxica. Los efectos tóxicos son dosis dependientes en diversas "mesetas"

Su consumo recreativo por parte de adolescentes y de adultos jóvenes me parece motivo de preocupación. La disponibilidad sin receta, su legalidad, un precio barato y una fácil y extensa información en sitios web coloca, en mi opinión, como un potencial problema que puede crecer. 
Sería deseable la reevaluación del estatus legal del dextrometorfano para situarlo como fármaco que precisa receta médica. 

lunes, 5 de enero de 2015

Les rogamos, en la medida de lo posible....


Un bienintencionado cartel colocado en un centro de salud madrileño causó "escándalo político" y rechazo por parte de la administración. En el texto se expresaba claramente "en la medida de lo posible" y "para una mejor atención", se evitasen las visitas al centro de salud.
Todos los que trabajamos en un centro de salud sabemos a qué se referían. Visitas programadas que no sean patologías agudas podían esperar. En los hospitales, sin carteles, hacen lo mismo. Mucha actividad quirúrgica y de consultas se paraliza, igual que en verano cierran plantas y retrasan actividad cotidiana. Las urgencias siguen activas todo el tiempo. 

En Atención Primaria somos urgencias y consulta normal siempre, y sin demora. Y esto provoca, en los picos vacacionales o epidémicos, importantes "colapsos". Algo que no es noticia, solo es noticia cuando se "colapsan las urgencias hospitalarias" por la "gripe"

La inadecuada dimensión de las plantillas del personal de atención primaria en todos los estamentos provoca importantes desbordamientos. Si siempre se trabaja al 100% de las posibilidades, la ausencia de un compañero o un incremento de casos epidémico provoca el desbordamiento.
Los pacientes habituales del centro entendieron perfectamente lo que el cartel quería decir y no se escandalizaban por ello. Los pacientes conocen bien cuando su médico está sobrecargado y empatizan contigo: "vaya lío que tiene usted hoy", te dicen con conmiseración.

Un torpe diputado de Izquierda Unida lo lanza a las redes sociales, la Comunidad se indigna con los autores, una periodista dice simplezas: Los pacientes del ambulatorio de la calle General Fanjul, en el madrileño barrio de Aluche, se han encontrado estos días con un cartel invitándoles a tomarse una suerte de vacaciones médicas durante las Navidades.

Los autores del cartel querían solicitar la colaboración de sus pacientes para un mejor uso de los servicios sanitarios. La prensa y otros que ignoran el tema, manipulan y critican. Y las autoridades, regañan. 

Como ejemplo, pongo mi consulta de hoy. Cuenten cuántos pacientes he atendido y las "urgencias" con los comentarios puestos en el triaje.



viernes, 19 de diciembre de 2014

El caos en el tratamiento de la hepatitis C

http://www.lamarea.com/2014/12/18/si-no-dan-el-farmaco-muero-en-dos-anos/

Nuevos fármacos de alto precio, un número importante de personas afectadas y necesitadas de tratamiento, diversidad de tratamiento por hospitales y autonomías, pacientes organizados reivindicando con encierros el acceso al mejor tratamiento, unos informes de posicionamiento terapéutico de diversos medicamentos elaborados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios que nada más salir son criticados, una  Estrategia terapéutica de priorización para el uso de antivirales de acción directa para el tratamiento de la hepatitis crónica por virus C (VHC) en el ámbito delSistema Nacional de Salud elaborada por el Ministerio con diferencias con los informes de posicionamiento y que es ampliamente criticada por la sociedad científica que agrupa a los hepatólogos que se encargan de tratar a los pacientes con hepatitis C crónica.
Todos estos factores están saliendo a la luz desde este verano, dibujando un panorama de confusión clínica y administrativa verdaderamente vergonzoso.
Las decisiones terapéuticas en esta enfermedad requieren de una especialización y una continua actualización de conocimientos de alto nivel y calidad. La avalancha de nuevos ensayos clínicos requiere poner orden y jerarquización en la estrategia terapéutica. Ésa es labor de la administración sanitaria con la ayuda de los más expertos. ¿Está ocurriendo así?
Es poco comprensible que no haya habido un consenso previo y la Asociación Española para el Estudio del Hígado que reúne a las personas encargadas de aplicar los tratamientos se manifieste rotundamente en contra de la estrategia del Ministerio con razones como:
Alejándose aún más de estos objetivos, el pasado 5 de Diciembre el Ministerio de Sanidad hizo público el documento “Estrategia terapéutica de priorización para el uso de antivirales de acción directa para el tratamiento de la hepatitis crónica por virus C (VHC) en el ámbito del Sistema Nacional de Salud” documento realizado sin tener en cuenta en manera alguna a expertos clínicos de la AEEH. Como sociedad científica manifestamos nuestro rechazo a la totalidad de un documento que se sitúa completamente al margen de la evidencia científica y que lejos de rectificar la situación creada por la publicación de los obsoletos IPTs genera nuevos problemas entre los que destacan:
  • Agrava los problemas de acceso a los nuevos tratamientos al introducir, por ejemplo, limitaciones en el acceso no contempladas en el IPT del fármaco. Estas nuevas barreras para acceder al tratamiento afectan de manera especial a los pacientes trasplantados, que no podrán ser tratados con regímenes sin interferón, más eficaces y seguros, a menos que se encuentren en una situación que comprometa sus vidas a corto plazo, algo que resulta completamente inaceptable.
  • Limita innecesariamente la utilización de regímenes orales en pacientes con fibrosis avanzada a menos que ya hayan desarrollado una cirrosis hepática, recomendación que no se sostiene ni desde el punto de vista de la eficacia/efectividad, la seguridad y ni siquiera los costes de los tratamientos alternativos.
  • No ofrece alternativas de tratamiento a un número importante de pacientes que no han respondido a otros tratamientos previamente.
  • Pone en riesgo la salud de los pacientes con hepatitis C al recomendar para algunas situaciones tratamientos completamente obsoletos con Telaprevir o Boceprevir, con una elevada incidencia de efectos adversos graves, sin ninguna base científica y contraviniendo las recomendaciones de los IPTs y de cualquier guía de práctica clínica nacional e internacional.
  • Recomienda la utilización de esquemas de tratamiento más costosos sin ninguna base científica y claramente ineficientes, ignorando nuevamente las recomendaciones de los IPTs.
Realmente, la confusión generada provoca las manifestaciones de indignación que los enfermos encerrados en un hospital madrileño muestras ante las cámaras de los medios de comunicación.

Todo este panorama hace daño al rigor de las instituciones científicas. Urge aclarar estos aspectos y efectuar un documento de consenso que recoja la mejor evidencia científica y el análisis de coste-efectividad que estas terapias precisan. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

Nuevo ministro, nuevo consejero.... las decisiones las toman otros.

Mendigo pidiendo al Rey Jorge (UK) @HistoryInPics 
Un dirigente político de un servicio público esencial, como es la sanidad, debería ser una persona con cierto prestigio ganado en su campo de actuación y unas características de habilidades en comunicación que unieran el conocimiento y la empatía social. Llevamos muchos años sin verlo, si es que lo hemos visto alguna vez. 
La desaparición de la Sra. Mato y su manifiesta incompetencia para el cargo y el Sr. Rodríguez, médico de profesión, pero incontinente verbal de sus rencores es una buena noticia. 
Realmente, no espero nada de los nuevos responsables, tanto del ministro de Sanidad (político versátil que vale para todo) como del nuevo responsable de la Consejería (alto cargo previo con el Sr. Rodriguez). Solo deseo mejores formas y maneras de relacionarse con los profesionales y la población. Ya es bastante.

Los temas de fondo están decididos desde hace tiempo y no por los responsables temporales del cargo. Los problemas de fondo de nuestra sanidad en este momento han sido muy bien definidos por dos grandes compañeros y amigos: Alberto López y José Luis Quintana, en la carta publicada por EL PAÍS: Carta al ministro de Sanidad Os invito a leerla, mejor no se puede definir.

Nuestra sociedad está en una encrucijada importante. La desigualdad social crece y la pobreza que conlleva también. La corrupción conocida y la desconocida flotan en el ambiente asfixiando la confianza en los responsables políticos. El buen empleo del mengüante dinero público en servicios sociales y sanitarios es una prioridad social. Las decisiones importantes proceden de la política económica y fiscal europea y su impacto en nuestro país. ¿Algo va a cambiar que no sea empobrecer a una parte significativa de la población y devaluar nuestro sistema de protección social?

martes, 11 de noviembre de 2014

Cosas raras que a veces pasan

No voy a teorizar sobre las sorpresas que da "la vida", ni sobre las situaciones absurdas e inesperadas que ocurren. Lo que voy a contar no tiene mayor importancia, solamente ocurre.

¿Alguien puede pensar que es normal que la actividad de un centro de salud que atiende a 22.000 habitantes deje de funcionar un martes por la mañana de 9.30 a 12.30 horas porque Iberdrola debe cortar la luz para realizar tareas de mantenimiento en la zona? 
Pues sí, ha ocurrido. 
Nuestra absoluta dependencia de la electricidad para el uso del ordenador con su historia electrónica, su receta electrónica, sus radiografías digitales y sus análisis descargados en la historia es total. He atendido algún paciente mirando la faringe a la luz de la linterna de bolsillo de mi maletín y he escrito y firmado recetas a mano como hacía tiempo. Y he podido desplazarme a un domicilio de un paciente en cuidados paliativos antes de acabar mi jornada (el domicilio, el último reducto de la medicina no electrónica). En el fondo, me ha gustado.

¿Alguien puede pensar que una pregunta del examen de una OPE para farmacéuticos de hospital de una comunidad autónoma puede incluir una pregunta tramposa que incluya a mi blog como una de las posibles respuestas?
Pues sí, ha ocurrido.
Una de las examinandas sube a Twitter ayer por la noche la pregunta.


Y la respuesta incorrecta ¡¡no era yo!! Es decir, soy una fuente de "información de calidad sobre medicamentos"
Estoy emocionado. Gracias a los que no me pusieron como incorrecta por su confianza. Gracias al amable redactor de preguntas para OPEs de farmacéuticos por ponerme al lado de dos preguntas que se las chupa (véase la de arriba y la de abajo)
Y pido perdón a todos los farmacéuticos que no me conocieran por haberles metido en esa trampa después de estudiar muchos años la compleja farmacología. Esta visto que estudiar una oposición  debe incluir a las redes sociales.

Gracias a Julia @SaturninoEspin por la imagen