sábado, 12 de junio de 2010

El placer de leer "Un hombre afortunado" de John Berger

John Berger se siente afortunado de haber conocido a John Sassall, médico rural inglés: un hombre afortunado. El Dr. Sassal atiende con pasión y emoción a unos dos mil habitantes de una comarca rural inglesa en los años 60 -los del bosque- donde comparte con ellos, desde una posición cercana pero inevitablemente superior, las desdichas, alegrías y devenires de sus vidas. John Berger no escribe un relato novelado, analiza en primera persona las reflexiones que le surgen al observar al médico, a sus pacientes, a las relaciones de la comunidad con su médico y viceversa. El escritor-observador disecciona con elegancia y sutileza el comportamiento del doctor en las relaciones con los pacientes, la fuerza de su liderazgo global sobre sus habitantes, la entrega incondicional del mismo para buscar soluciones, para entender su sufrimiento, condicionado por el bagaje cultural de una zona atrasada y con pocas expectativas de futuro. El Dr. Sassall es un incansable trabajador, día y noche atiende todas las necesidades de sus pacientes desde el nacimiento a la muerte de una manera admirable.
Pero tanta energía y capacidad tiene su cara oculta, los períodos depresivos donde se siente incapaz de mantener su compromiso y aún así es un excelente doctor, por encima de la media como define el escritor-observador.
[..] Se le considera un buen médico. Puede que no se aprecien en lo que valen la organización de su consulta, los adelantos que ofrece, su ojo clínico y sus técnicas. Puede que sus pacientes o se den cuenta de la suerte que tienen con él. Pero en cierto sentido es inevitable. Sólo los más conscientes consideran que es una suerte tener tan bien cubierta una necesidad primordial. Y es a un nivel muy básico, elemental, donde se reconoce que es un buen médico.
Los pacientes dirían que es honrado, que no le asusta el trabajo, que es fácil hablar con él, que es amable, comprensivo, que no es estirado, que sabe escuchar, que siempre acude cuando se le necesita, que es muy concienzudo.También dirían que no es temperamental, que no es fácil de entender cuando habla de uno de sus temas teóricos. como el sexo, que es capaz de hacer cosas sólo para sorprender, que es atípico [...].
El escritor-observador disecciona la forma en que Sassall busca comprender a sus pacientes para entenderse a si mismo de una forma casi compulsiva. Necesita saber, entender para poder ayudar mejor. Asimismo, la comunidad admira y acepta a su médico como uno más, y de esa manera, respetarle todavía más.
El libro es un excelente relato antropológico de las relaciones de un médico con sus pacientes y la comunidad donde trabaja. Una fuerte personalidad singulariza al doctor y de esa manera considerarlo un hombre afortunado. La personalidad de Sassal me recuerda a la del capitán Fitz Roy -Sassal también fue médico marino en su juventud-. Podríamos hablar de este personaje y su relación con Charles Darwin, el que tenga interés que lea: Hacia los confines del mundo de Harry Thompson. Sus destinos y esfuerzos me recuerdan ambos personajes.
Leer el libro genera admiración por el personaje, para a la vez reconocer que tal grado de compromiso y entrega es imposible de generalizar.
Con una prosa elegante, culta y reflexiva, este libro es de obligada lectura para todos los médicos jóvenes que empiezan su andadura laboral, y sobre todo a los médicos de familia como Jesús Abenza (El Cánido de Paulov).
Gracias a Ermengol Sempere por recomendarme el libro

4 comentarios:

  1. Gracias por la mención.
    Te dejo otra recomendación: "El antídoto de la melancolía", de Piero Meldini. Enmarcado en un momento histórico en el que aún convivían los 'médicos' (physicians), los barberos (la semilla de los cirujanos) y los boticarios (homeópatas), y todos se complementaban sin instrusismo y convivían en las Academias (lugares de debate y pensamiento) de la época.

    De este libro destaco la figura del boticario; figura que se encarna en el protagonista y que atesora la filosofía humanista y el enfoque psicosocial. No es sólo una especie de homeópata, que también, sino que es el único de los tres "sanitarios" que parece prestar atención a la psique y a su influencia sobre el continuo salud-enfermedad.

    Lo leí hace bastantes años y me llamó mucho la atención la evolución del personaje del boticario conforme se va dando cuenta de sus fracasos, así como la relación con su perro.

    Para nada es un libro de médicos, es narrativa pura y dura, italiana para más señas, pero sí que puede llevarnos a reflexionar sobre ciertos aspectos de la actividad asistencial si hacemos una lectura comprensiva, en lugar de lineal (o diagonal, si me apuras). La prosa es endiabladamente enrevesada pero merece la pena leerlo a pequeñas dosis.

    Poco apto para quienes no tengan la paciencia de aguantar muchas, muchas páginas de dudas existenciales y metafísicas.

    saludos

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  2. Hablando de menciones...
    http://partedeconfirmacion.blogspot.com/

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  3. Ya me he comprado el libro tras tantas recomendaciones. ¿Habéis leído "La enfermedad de Sachs? de Martín Wincler ? Tiene algunos años, pero cunado la leí realmente me impresionó. Trata sobre la vida cotidiana de un médico rural francés en la época actual ( con las características diferentes de su sistema sanitario)y vas conociendo al personaje los comentarios sobre él que hacen sus pacientes, la enfermera, sus compañeros, los vecinos... y también escritos que el propio protagonista realiza. Es original como estructura literaria y me sentí muy identificadoi con muchas de las circunstancias que sucedene en el libro.

    Blas

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  4. La enfermedad de Sachs como novela y su película son excelentes.
    Saludos

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