sábado, 21 de junio de 2014

¿La ansiedad y la depresión existen solamente para los países ricos?


No, no y no. Pero ¿por qué pensamos que puede ser así?
El amigo Juan V. Quintana lanzaba en Twitter la siguiente reflexión:
La imagen que tenemos en nuestro desarrollado mundo de los países pobres es demasiado simple. Las duras condiciones de vida para la mayoría de la población nos llevan a pensar que, siguiendo el esquema de la pirámide de Maslow, la gente está demasiado ocupada en sobrevivir como para sentir o sufrir por ello. Creo que nada más lejos de la realidad.

Los seres humanos expresamos nuestro dolor, sufrimiento, angustia o miedo con los diferentes patrones culturales que nos da la diversidad, no porque haya ninguna diferencia en nuestro sufrimiento. Y los factores estresantes que determinan nuestras manifestaciones de ansiedad y tristeza en nuestro entorno: paro, soledad, frustración, presión laboral, desamor... no son tan diferentes de cualquier africano que lo sufre por los motivos más prevalentes en su sociedad: infertilidad en la mujer, soledad y desamparo económico, condiciones esclavistas de trabajo..... El problema es que el sufrimiento emocional de los países pobres ni se mide, ni se trata ni se investiga especialmente . 

La atención sanitaria básica, muy básica, que tienen la mayoría de los países pobres va dirigida a las patologías que provocan una mortalidad precoz o suponen un riesgo global a la salud de las poblaciones: enfermedades infecciosas de niños y adultos (malaria, diarreas, parasitosis, VIH,  etc), la relacionada con la asistencia al embarazo y parto y en último lugar, las enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, diabetes, etc. La enfermedad mental grave está muy desamparada con una clara falta de tratamientos farmacológicos básicos, engrosando estos enfermos las listas de los suicidas o convirtiéndose en los marginales entre los marginales. La ansiedad, la depresión, la angustia en general, se ve envuelta en el alcoholismo en aquellos países donde es posible o en un sufrimiento íntimo de las personas que carecen de la posibilidad de expresarlo y solicitar ayuda. Lo que no se habla, no existe. Y existir, existe, pero no se ve, o no se escucha.
Cuando se han estudiado estos problemas en la población inmigrante a los países desarrollados, sus tasas de prevalencia son notables y superiores a la población local. Venir a El Dorado de los países ricos no garantiza entrar en el paraíso y su percepción de la frustración, la soledad y, a menudo el desamparo, son altas. 

Un hecho que viví directamente en Ghana es la frustración y depresión asociada a la infertilidad en aquella sociedad. Un trabajo reciente lo constata y lo cuantifica: A survey on depression among infertile women in Ghana. BMC Womens Health. 2014Mar 10;14(1):42. 
En el servicio de Urgencias del Hospital St Francis Xavier de Assin Fosu de Ghana donde estuve en enero de 2013,  ingresó una mujer joven con intensa anemia y sangrado vaginal prolongado. Al palpar el abdomen se objetivaban numerosas masas abdominales compatibles con miomas de gran tamaño. No era un aborto lo que estaba ocurriendo sino una hemorragia menstrual intensa en una paciente ya debilitada. Tenía historia previa en el Hospital y hacía 3 años que se le había aconsejado una histerectomía por dichos miomas. En Ghana no se hacen miomectomías. La paciente rechazó la cirugía por desear quedarse embarazada, a pesar de habérsele explicado su dificultad. La prevalencia de la depresión en las mujeres infértiles en Africa es muy significativa y una razón cultural de primer orden para ello. 

Todos los seres humanos sufrimos por igual. El desarrollo ha eliminado causas básicas en nuestros países. Aún así, no dejo de pensar que la creciente desigualdad social, fruto del diseño económico que estamos viviendo, no hagan volver las causas básicas de la pirámide de Maslow a la primera línea. 
Mientras, no pensemos que en los países pobres, la gente no tiene tiempo para "deprimirse". Las formas culturales determinan las diferencias, la esencia humana es la misma, por si a alguien se le olvida y se cree por encima de ellos. 

9 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con usted y ha desechado de mi mente la idea tan arraigada de que como en los países pobres están pensando más en sobrevivir que en otra cosa, no pueden deprimirse. Yo tenía esa dualidad y lo discutí a veces con mis amigos, cuando han viajado por América y han visto bajo la mirada del turista, la alegría de los latinoamericanos. Yo les decía que esa percepción era falsa, que la gente pobre no es tan alegre como muestra la publicidad. Sin embargo, a la vez, yo pensaba en esa imposibilidad de aburrirse por la necesidad de cubrir sus necesidades básicas. Su post me ha hecho cambiar definitivamente, porque en realidad, no hay nada más deprimente ni nada que estrese más que no tener las necesidades cubiertas. Muchas Gracias. Julián Paniagua

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  2. Soberbio artículo, Vicente, me ha conmovido. Ya hace mucho que oigo que los más pobres de los países más pobres no se deprimen, no sufren enfermedades mentales, y siempre me ha dolido mucho escucharlo. Por cuestiones que no vienen al caso tengo mucha sensibilidad con las enfermedades mentales, y me molestaba mucho que se tratase a los más pobres como seres humanos de segunda, incapaces de tener los mismos sufrimientos que nosotros, los privilegiados. Una vez escuché una burrada: "tendríamos que aprender de los negros, míralos, muriéndose de hambre pero siempre sonriendo y bailando". Semejante salvajada racista debería producirnos asco, pero no es así :(

    Gracias por recordar que los africanos pobres también son seres humanos, parece mentira pero a mucho privilegiado del primer mundo hay que explicárselo.

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  3. Respuestas
    1. Me ha gustado mucho tu entrada en el blog y la reflexión sobre el tema. La foto me parece preciosa pero también se podrían añadir muchas de todas las mujeres musulmanas, con su obligatorio burka, debajo del cual esconden muchos miedos, ansiedades y depresiones, que además no pueden ver la luz ni siquiera tratarse.
      Gracias por seguir ahí.
      Francesca

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  4. Gracias Vicente por tu entrada. Como te comentaba, tu experiencia personal interesa mucho en este tema. Hoy me he levantado con ánimo a hacer una búsqueda bibliográfica sobre el tema y mi lector RSS ha amanecido con tu texto.
    El tuit nació tras varios días consulta sorprendido por la cantidad de ansiolíticos crónicos de mis nuevos pacientes; centro urbano. Me ha sorprendido su calado en la red y la cantidad de respuestas, que podrían resumirse en que "la gente busca soluciones farmacológicas a asuntos cotidianos; tratar el síntoma, no la causa". Se percibe tendencia a pensar que los pacientes delegan en la química la solución a sus problemas y los médicos no saben o no pueden (tiempo, medios, etc) orientarlos de otra forma, considerando además que son temas que queman, que por su volumen copan las consultas y restan recursos para cuestiones más relevantes.

    Desconozco si las prevalencias de los diagnósticos ansiedad o depresión son iguales o diferentes entre países ricos y pobres y no sé si encontraremos bibliografía suficiente sobre ello. En cualquier caso, efectivamente tampoco se puede minusvalorar el sufrimiento de los ciudadanos de países pobres. Si aquí limitáramos el acceso a centros de salud y hospitales, la prevalencia de infartos, hipertensión o estados depresivos puede que también disminuyera.

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  5. muchas gracias Vicente por compartir y dar una visión distinta de la convencional.

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  6. muchas gracias Vicente por compartir esta vision de las cosas tan real y tan poco convencional

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  7. ¡Excelente reflexión!
    Yo también soy de las que pensaba que tal vez al tener unas necesidades básicas incompletas, la depresión quedaba para otros, pero después de leer tu post, creo que tienes toda la razón y tal vez por razones culturales igual que se expresan de otra forma los sentimientos, puede que pase lo mismo con la ansiedad y la depresión...

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  8. Javier Perfecto Ejarque1 de enero de 2015, 10:38

    Tan veraz como la vida misma, lo que ocurre es que en los paises pobres la industria no vende medicamentos. Salud.

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