jueves, 21 de noviembre de 2013

El caso de la talidomida fue una lección que algunos todavía no han aprendido


Creo que es muy fácil ponerse en el lugar de las víctimas de la talidomida. Son gente de mi generación, nacidos entre 1957 y 1963 y algo más. Yo podría ser uno de los afectados. 

Los terribles efectos teratogénicos del medicamento provocaron anomalías de los miembros (amelia, focomelia) que eran extremadamente raros en su aparición espontánea. En la actualidad, la encomiable lucha de la Asociación de Víctimas de la Talidomida AVITE ha motivado una ejemplar sentencia judicial en la que se fijan las bases de las indemnizaciones a la que tienen derecho los afectados. Y aún así, cabe la aparición de una cadena de recursos judiciales de la compañia GRÜNENTHAL que alargue y eternice el pago de dichas indemnizaciones. Solamente, en Alemania, la compañía firmó un acuerdo de indemnización a los afectados. En el resto del mundo, nada. En España ha sido necesario batallar judicialmente durante años. 
La tragedia de la talidomida supuso la revisión y modificación de todo el concepto de evaluación de los medicamentos. La excusa de la empresa de que se actuó según el conocimiento de la época no exime de la responsabilidad de asumir las consecuencias que provoca un producto farmacéutico. 

Leyendo la sentencia podemos ver la línea argumental de la compañía:
Los representantes de la compañía aluden a la existentes de daños permanentes que aparecieron en el momento del nacimiento, y por ello, dado el tiempo transcurrido, habrían prescritos todos los plazos legales. Asimismo, manifiestan que la molécula la desarrolló Grüenthal GmbH con personalidad jurídica diferente de Grünenthal Pharma Sa, que solo la distribuyó junto a otros laboratorios desaparecidos y con responsables muertos que habían violado los derechos de patente, algo muy habitual en España, digamos que hasta hace no mucho. Refieren que son los sucesores de MEDINSA, que comercializó la talidomida entre 1960 y 1963, por lo que los nacidos antes y después no serían responsabilidad suya. Además, manifiestan que realizaron la investigación del fármaco bajo los estándares de la época. 
La lectura de la sentencia va aportando argumentos legales interesantes para determinar la responsabilidad de la Grünenthal actual sobre su pasado. Asimismo, refiere que las ordenanzas en vigor aquél entonces eran de 1860. La sentencia describe una carta fechada el 21 de diciembre de 1961, dirigida por Chemise Grünenthal Gmbh a Medinsa, en la que se alude a un telegrama de 27 de noviembre que habría sido remitido a la distribuidora para parar las impresiones de los nuevos prospectos y pedir la interrupción de las ventas, y en la que, haciendo mención a una misiva de 5 de diciembre en la que Medinsa habría indicado que “no informarán a los médicos españoles del motivo de la interrupción de las ventas y que a sus colabores externos les quieren dar una información parcial y no toda la información". La sentencia continúa afirmando: 
Es decir, la distribuidora del Softenon en España, conocedora de que se había ordenado por la matriz paralizar las ventas, conocedora del motivo de esta orden y conocedora de los posibles efectos dañinos del medicamento en recién nacidos, había decidido “no informar” a los médicos de los motivos de la interrupción de la venta, supuestamente por “la escasa distribución del medicamento en España”, escasa distribución que no se acredita y que, en cualquier caso, nunca justificaría una omisión de información que, sin duda, contribuyó a agravar la incidencia de la distribución y el consumo de los productos dañinos en España. Y, finalmente, no puede olvidarse en este punto, que Grünenthal ha asumido pública y mundialmente la responsabilidad por los daños derivados de la fabricación, distribución y consumo de los medicamentos con talidomida que produjo, por lo que no cabe ahora sostener su actuar diligente con base en argumentos que carecen de base técnica y probatoria suficiente.
La vida de una persona con amelia o focomelia no debe ser nada fácil. La falta de las extremidades coloca a la persona en una situación muy difícil ante la vida. La imposibilidad de extraer sangre periférica, la medición de la tensión arterial, la disminución circulatoria por espesor vascular reducido, la debilidad muscular no relacionada con la edad, un desarrollo muscular atípico, un desarrollo atípico de los vasos y nervios periféricos. Son daños que completan un cuadro clínico de grave discapacidad.  Las declaraciones del representante de AVITE explican los detalles del juicioPero quizá, lo que más me impresionó fue oír en unas declaraciones radiofónicas una dedicatoria a todos los afectados que habían fallecido hacía mucho tiempo, sobre todo a los que se habían suicidado en la adolescencia. Terribles palabras y terrible realidad.

La actual Grünenthal debe actuar como una compañía farmacéutica responsable y acorde a los estándares actuales de la ética biomédica. Aquella tragedia modificó la farmacovigilancia, el desarrollo de los ensayos clínicos, la regulación estatal de los medicamentos. La sociedad se ha beneficiado de la terrible experiencia de la talidomida para que no volviera a repetirse. Ellos deben indemnizar a estas personas y cerrar el capítulo con dignidad y con memoria. Supone una cantidad ínfima para una compañía cuya cifra de negocio a nivel mundial en 2012 fue de 973 millones de euros, en España 124 millones de euros, con unos valores empresariales de:
Atención: Compromiso | Honestidad | Pasión.  
Proximidad al Cliente: Comprensión | Empatía | Fiabilidad.  
Liderazgo: Innovación | Valentía | Resistencia.  
Nuestros valores determinan nuestra conducta y cada interacción con los pacientes, clientes, socios, accionistas y la sociedad en general. La atención, el liderazgo y la proximidad con los clientes implican mucho más que el éxito comercial. Estos valores reflejan nuestra responsabilidad para con pacientes, empleados y la sociedad, una responsabilidad que procuraremos cumplir en todo el mundo.
Por ello, esperemos que la familia Wirtz asuma su pasado y actúe en consecuencia. Como médico que conoce bien los medicamentos desarrollados por este laboratorio, también actuaré en consecuencia. 

10 comentarios:

  1. El artículo me parece excelente, pero no entiendo el significado del párrafo final. Parece una amenaza velada al laboratorio en relación con sus medicamentos (¿un boicot?) que al ser realizada en un medio de acceso libre puede interpretarse como una sugerencia de acción colectiva. Si mi interpretación es cierta creo que el autor debería explicarse con más claridad.

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    1. Las interpretaciones son fruto del pensamiento del lector no de las afirmaciones del escritor. Cada cual actúa en consecuencia de sus pensamientos, es decir cada individuo. ¿Dónde hay una amenaza? ¿Dónde una acción colectiva? Hablo en primera persona del singular.

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  2. Un resumen perfecto de la sentencia. Yo también soy de esa época y me ha afectado siempre mucho la problemática de estos pacientes.

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    1. Hice un curso de doctorado con la Dra, Martínez Frías en mi facultad y me descubrió el gusto por la seguridad de los fármacos. Además, solo pensar que mi madre podría haberlo tomado me pone los pelos de punta.
      Saludos

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  3. Estoy de acuerdo con Vicente, las interpretaciones son las del lector, me sumo como médico a obrar en consecuencia con un laboratorio que no reconoce en España algo tan evidente, los seres humanos comentemos errores, y si no se puede reparar el daño ocasionado, si la dignidad y el tesón de los afectados que han luchado para que sea reconocido el daño de esta industria farmaceútica que en este país acampa como quiere y tiene al gobierno a sus anchas. Un poco de seriedad, y unos pocos de Euros para los afectados no creo que les afecte tanto a la avaricia económica de la IF.
    Gracias Vicente por hacer que en la sanidad pública nos sintamos orgullosos y trabajemos cada día con más ganas para mejorarla y sobretodo por querer a nuestros pacientes.

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  4. Mi nombre es Rafael, y soy Vicepresidente de Avite, y afectado de Talidomida con un 79% de discapacidad y Gran dependiente con más de 82 puntos otorgado por la Comunidad de Madrid. Suscribo plenamente las afirmaciones de este médico tanto a titulo personal como institucional.
    La sentencia, puedo asegurar, que no refleja ni un 10% de las indignidades que hemos padecido, no solo con la farmacéutica, (que hasta tendrían una justificación), si no con el propio Gobierno de la nación (de ambos colores políticos) que niega sistemáticamente, que elude su responsabilidad, que nos deja a los pies de los caballos sin temblarle el pulso lo más mínimo.
    Ha sido una lucha en solitario, y con escasos apoyos reales, de dos o tres personas obstinadas que nos hemos negado a resignarnos, a que un imperio pisotee nuestra ya denostada dignidad.
    No puedo negar que tengo un cierto sentimiento contradictorio hacia el colectivo médico, pues por un lado me ayudó siempre, desde mi nacimiento, con su profesionalidad y su trato encantador (llevo a mis espaldas varias intervenciones), y por otro por haber callado a mis padres la consecuencia de mis malformaciones, pues hoy puedo asegurar que todos lo conocían sobradamente, y más en la Fundación Jimenez Díaz de Madrid, donde ha trascurrido la mayor parte de mi historial médico.
    Tal vez su error, ha sido a la vez un acierto, nunca lo sabremos, pues tengo claro que el éxito de la sentencia del pasado miércoles, hubiera sido impensable en el régimen del General Franco, y menos contra una empresa alemana.
    Esta muy claro, al menos para mí, que es lo que un profesional de la medicina tiene que hacer con una empresa farmacéutica como Grunenthal en España, solo con leer la sentencia, puede presumir con quienes se está jugando su código profesional y su prestigio personal, él y solo él, debe analizar el valor que le da a estos principios. Como bien indica el redactor de este escrito, de manera magistral, Grunenthal aplica en 2.013 los estándares farmacéuticos de 1.955, al menos con los afectados de Talidomida, interesante actitud.
    Solo me resta decir para el conocimiento de todo el colectivo que pueda leer estas palabras, que Avite, desde el minuto uno de su nacimiento siempre tuvo la mano tendida hacia Grunenthal, y ha llegado a los tribunales porque jamás ha hecho ni tan siquiera el gesto del más mínimo acercamiento hacia el diálogo. Sirva pues esta sentencia para serenarle la soberbia, y quede meridianamente claro para todos que Avite seguirá luchando hasta que el último de sus afectados reciba su justa y merecida compensación, tanto por la mercantil, como por el Estado español.
    Gracias a todos aquellas personas del mundo de la salud, que están a nuestro lado, de corazón. Los que hemos recibido siempre vuestra ayuda, nunca lo olvidaremos. Un fuerte abrazo, con unos pequeños brazos.

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    1. Con todo mi aprecio por vuestra lucha. Un fuerte abrazo

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  5. Vicente, ¿sabes que el laboratorio Grünenthal, condenado como responsable de Caso Talidomida, también comercializaba Agreal -el medicamento para los sofocos de la menopausia dañino- en Francia? En España no pues lo vendió la farmacéutica Sanofi Aventis pero no deja de ser curioso que la compañía ahora sentenciada en nuestro país tenga tal historial de daños por medicamentos http://www.migueljara.com/2013/11/21/talidomida-y-agreal-la-caprichosa-geografia-de-la-distribucion-de-medicamentos-daninos/

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  6. !!!Chapeau!!! Bravo Vicente y Rafael por vuestra lucha.!Ánimo!

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