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sábado, 20 de septiembre de 2014

La igualdad entre genéricos debe ir también en los detalles


Las cámaras de inhalación son la herramienta más adecuada para mejorar la inhalación de los medicamentos presurizados. Cuando prescribes salbutamol por principio activo, la farmacias dan al paciente alguno de los diversos genéricos existentes. El famoso Ventolín se aplicaba con la cámara Volumatic. El salbutamol Aldo-Unión se adapta perfectamente a la boquilla. El de Sandoz, no.
El paciente, usuario de la cámara Volumatic, observó la imposibilidad de encajar el de Sandoz.

Aconsejo a fabricantes y evaluadores de genéricos que tengan en cuenta este detalle.

lunes, 24 de octubre de 2011

Si son iguales, que parezcan iguales


En varias ocasiones, he hablado del problema de la falta de bioapariencia (hace tiempo lo llamábamos así) o actualmente de isoapariencia, es decir la falta de homogeneidad en la apariencia entre los medicamentos que llevan un mismo principio activo, sea original o genérico, tanto en su aspecto externo de la caja como en su forma farmacéutica. La prescripción por principio activo va a permitir que en la oficina de farmacia se puedan intercambiar distintos fabricantes que comercialicen un principio activo. Eso puede provocar, y de hecho ya provoca, errores de medicación. Preocupados por este tema, los médicos de familia y otras sociedades científicas hemos lanzado la campaña: Si son iguales, que parezcan iguales.


La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC), la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria (FAECAP) y la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) ante la publicación del Real Decreto-ley 9/2011, que en su capítulo 1 establece la prescripción de medicamentos por principio activo, queremos declarar lo siguiente:

1. Asumimos los contenidos del Real Decreto-ley 9/2011. 
2. Dentro del Real Decreto-ley se incluye la prescripción por principio activo, que puede significar un importante aumento del riesgo para los pacientes y en particular para los más frágiles, aquellos que padecen varias enfermedades.
En estos pacientes, que son tratados con un arsenal más o menos numeroso de medicamentos, los errores en la medicación son frecuentes. No es inhabitual, por ejemplo, que un paciente duplique e incluso triplique la dosis de un mismo medicamento, que se le ha prescrito con diferentes nombres comerciales por diferentes profesionales, por lo que el paciente cree que está tomando diferentes medicamentos cuando en realidad está tomando varias dosis del mismo, con el grave riesgo que eso significa.
Para evitar ese error los profesionales sanitarios y los pacientes deben trabajar en establecer un listado escrito de medicación, con el nombre del medicamento, la dosificación, a qué patología corresponde, etc. Estos listados cada vez están más extendidos, ya que con ellos se evitan en buena parte los errores comentados. Sin embargo la prescripción por principio activo puede hacer inútil este esfuerzo, si no se toman medidas al respecto.
Hasta ahora se podía prescribir un genérico o un medicamento con marca, con nombre propio. Si se prescribía un medicamento genérico en la farmacia se dispensaba una caja en cuya etiqueta aparecía destacado el nombre del genérico, habitualmente junto con el nombre del laboratorio fabricante. El paciente podía comprobar fácilmente que estaba tomando omeprazol, por ejemplo. Si se prescribía un medicamento con marca se dispensaba una caja en cuya etiqueta aparecía destacada la marca. En ambos casos el paciente podía comprobar en su listado de medicamentos si estaba tomando lo que se le había indicado.
A partir de la entrada en vigor de la ley se prescribirá por el principio activo, y en los listados de medicación de los pacientes aparecerán los principios activos que debe tomar. Pero, y ahí está el problema, cuando acuda a la farmacia se le entregará una caja en cuya etiqueta podrá aparecer el nombre del principio activo, si dispone de genérico, o cualquiera de las marcas que corresponden a ese principio activo y estén dentro del rango de precios más bajo.
Un ejemplo para aclararlo. Omeprazol es un medicamento muy utilizado, del cual existen más de 40 presentaciones genéricas y más de 20 presentaciones con marca, todas ellas en el mismo rango de precios. Cuando se prescriba un omeprazol el paciente puede recibir más de 60 envases diferentes. Ciertamente en 40 de ellos pondrá el nombre “omeprazol”, pero en los demás pondrá nombres diferentes. En resumen, cuando se dispense este medicamento el paciente recibirá uno de los más de 20 envases con nombres diferentes. El ejemplo del omeprazol quizá sea el de mayor número de presentaciones, pero para inducir a error con que hay dos diferentes ya es suficiente.
Ese es el problema, en la etiqueta del envase, el nombre del medicamento no tiene porque coincidir con el principio activo. De hecho, si un principio activo no tiene genérico, solo tiene marcas, nunca el nombre que aparece en el envase será el del principio activo.
El riesgo que esto implica es muy alto. Los fallecimientos por errores de medicación son frecuentes, y con los etiquetados actuales es previsible que aumenten.
Todos, la administración pública, la industria farmacéutica, médicos, enfermeros, farmacéuticos y pacientes debemos implicarnos en identificar de forma inequívoca los medicamentos. Nuestra salud está en juego.

SI SON IGUALES, QUE PAREZCAN IGUALES
Sin duda es la Administración, y en este caso el Ministerio de Sanidad, quien puede resolver en buena medida el problema sin grandes cambios. Nuestra propuesta es tan simple como que una de las dos caras principales de los envases (hablamos siempre del envase externo, de la caja) contenga exclusivamente la siguiente información:
- Nombre del principio activo, por ejemplo “OMEPRAZOL”
- Dosis, por ejemplo 20 mg
- Número de dosis y forma farmacéutica, por ejemplo 28 comprimidos
Y simplemente con eso las más de 60 cajas diferentes que ahora existen de omeprazol 20 mg, 28 comprimidos, aprobadas para su dispensación según el listado de precios de referencia, tendrán todas una cara común con sus señas de identidad (principio activo, dosis, número de dosis y forma farmacéutica), de manera inequívoca, lo que facilitará la identificación de duplicidades, omisiones, etc. 
La normativa española, basada en la europea en cuanto a etiquetado, es perfectamente compatible, ya que lo único que se hace es redistribuir la información que ya ve en el envase. La norma (RD 1345/2007) no establece preponderancia de una información frente a otra, por lo que la adecuación a nuestra propuesta es sencilla y posible, y además necesaria. Y el laboratorio dispone del resto del envase para individualizarse.
A este concepto, las cajas que contengan un mismo principio activo han de mostrar una apariencia común, le denominamos ISOAPARIENCIA, que preferimos al de bioapariencia que se maneja habitualmente.

Para concluir: la prescripción por principio activo puede ser conveniente, pero debe modificarse de manera urgente el etiquetado, introduciendo la isoapariencia. Al fin y al cabo, SI SON IGUALES, QUE PAREZCAN IGUALES.

viernes, 23 de septiembre de 2011

El abigarrado mundo de la oferta de genéricos en España


En pleno debate sobre la implantación de la prescripción por principio activo y la obligatoriedad de elección por parte del farmacéutico del medicamento de menor previo, la oferta de medicamentos genéricos sigue creciendo. En la última reunión del Comité de Medicamentos de Uso Humano de la AEMPS celebrado el día 13 de septiembre de 2011 se han aprobado 133 nuevos medicamentos genéricos con denominación oficial española (DOE), 19 genéricos con marca, 36 otros y 1 "medicamento tradicional a base de plantas".
Revisando los nombres de los fabricantes de los medicamentos genéricos aprobados no conozco de nada a 19 de ellos. Me imagino que la mayoría de los médicos, y muchos farmacéuticos, no conocerán de nada las empresas indias de genéricos Aurobindo o Glennmark Generics Limited, la sueca Bluefish, la griega Specifar, la croata KRKA o las empresas de servicios farmacéuticos que hacen de todo como Jensson Pharmaceuticals Services o Jacobsen Pharma. Lo curioso de todo es que esta información la he extraído de internet y no la he sacado del Registro de Laboratorios Farmacéuticos de la AEMPS, donde no constan como laboratorios autorizados que fabrican o importan medicamentos (laboratorios fabricantes o importadores) o son titulares de las autorizaciones de comercialización de medicamentos que cuentan con instalaciones de almacenamiento para los mismos (laboratorios titulares de autorización de comercialización), según rezan los criterios de inclusión en dicho registro. Supongo que no les habrá dado tiempo, dado que si autorizan la comercialización de sus productos, el laboratorio estará autorizado.
La cuestión que se plantea es la siguiente. Si tantos laboratorios están presentando a registro medicamentos genéricos con DOE o genéricos con marca es porque tienen intención de venderlos ¿es posible que todos los fabricantes puedan vender sus productos? ¿qué técnicas de venta emplean para convencer a los mayoristas y a las oficinas de farmacia que compren los suyos? 
El Real Decreto que regula la prescripción por principio activo deja todo el poder de decisión a los farmacéuticos para que tengan en su almacén el producto que cumpla las condiciones de menor precio. Los médicos estamos muy preocupados con la falta de continuidad terapéutica en la dispensación de los fármacos en las farmacias. La competencia pura y dura, y sus bonificaciones, se va a instaurar aún más en las oficinas de farmacia. La falta de isoapariencia entre los medicamentos que se dispensan -cada fabricante genérico con su caja y aspecto del medicamento- y no digamos los genéricos con marca -se prescribe por principio activo y se recibe una marca de fantasía- puedan confundir mucho a los pacientes. 
 Personalmente, apoyo la prescripción por principio activo y lo hago desde hace muchos años, siempre que he podido y el OMI-AP me ha dejado, pero hay importantes sombras no resueltas, y no veo intención ni ideas para resolverlas. Solo veo la posibilidad de que los farmacéuticos adquieran un compromiso con la estabilidad en la dispensación de los medicamentos, por los pacientes. 

viernes, 24 de junio de 2011

Un diseño mejorado ¿Habrá tenido algo que ver este blog?

Con agradable sorpresa veo que los genéricos Apotex han cambiado su diseño.
En el mes de Marzo critiqué en estas páginas la confusión que inducía a los pacientes el tamaño de las letras del fabricante. Éstos pensaban que tomaban un medicamento con el nombre de Apotex.
Veo que el diseño se ha modificado y reducido su tipografía.
Si mi comentario ha influido, me gustaría que me lo dijeran los apotexianos.
Gracias. De nada.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un diseño que conduce al error

Bien es sabido que los médicos que recetamos por principio activo no controlamos nada de lo que finalmente se lleva el paciente de la farmacia. Las numerosas compañías de genéricos compiten entre sí en las oficinas de farmacia para colocar sus productos. La compañía de genericos canadiense APOTEX lo debe hacer muy bien en la zona donde trabajo porque, numerosos pacientes atendidos por mí, lo consumen. 
No ha sido una vez, sino dos veces que, a pesar de que los pacientes tienen una hoja resumen de su medicación, acuden con los "cartones" a pedir la renovación de la medicación y me aportan un trozo de cartón azul con unas grandes letras: APOTEX. Realmente, muchos pacientes mayores no fijan el nombre del principio activo que están tomando y al ver de una manera tan grandiosamente escrita la palabra APOTEX, de reminiscencias griegas, creen que están tomando un estupendo medicamento que se llama APOTEX.
La razón es tipográfica, el tamaño de las letras de los principios activos en todos los medicamentos de este laboratorio es inferior al del propio laboratorio. No tiene sentido y provoca la confusión. 
Pediría menos grandiosidad al laboratorio y mejorar el diseño gráfico de los envases para evitar confusiones. ¿Alguien del mundo oficial puede hacer o decir algo?

lunes, 24 de enero de 2011

De la absoluta falta de bioapariencia de los medicamentos genéricos

Ya he hablado varias veces de este tema. Los médicos clínicos coincidimos en el problema que plantea a muchos pacientes la falta de homogeneidad de los envases de los medicamentos genéricos que, aunque muchos farmacéuticos se afanan en no cambiar, por una u otra razón, los pacientes están cambiando continuamente aunque vayan a la misma farmacia.
¿Y la pastilla misma? ¿son todas iguales? Pues no.
En este ejemplo vemos a la izquierda una pastilla de losartán 100mg del laboratorio Winthrop y a la derecha losartán 100mg del laboratorio Ratiopharm. Parece una hija o hijo de la otra. El peso, puede ser el doble. 
¿Qué sentido tienen estas diferencias? Tendrá sentido para la fábrica que lo realiza y sus moldes, pero para el paciente, es una fuente de problemas y de potenciales errores de medicación.
Ni la Administración, ni la Agencia del Medicamento toma nota de estos avisos que damos los médicos que estamos cada día con los pacientes. No haciendo nada, contribuyen a un menor uso de los genéricos. Parece mentira que se hable mucho de la "sostenibilidad del sistema" y se ignoren estas situaciones.
Los excipientes de cada producto son diferentes, me imagino que en estos excipientes y su peso estará la clave del gordo losartán y del fino losartán:
Los comprimidos de  LOSARTÁN WINTHROP 100 mg contiene los siguientes ingredientes inactivos: celulosa microcristalina, fumarato de estearilo y sodio, croscarmelosa sódica, sílice coloidal anhidra, hidroxipropilmetilcelulosa,  estearato de polioxietileno 40 y dióxido de titanio (E171).
Los comprimidos de LOSARTÁN RATIOPHARM y 100 mg contienen hipromelosa, dióxido de titanio (E-171), talco, propilenglicol, Manitol, Celulosa microcristalina, Croscarmelosa sódica, Povidona K-30, Estearato de magnesio

jueves, 25 de noviembre de 2010

Oración para la conversión de algunos médicos de Hospital

Señor de la Razón. Escucha este ruego. 
Ilumina el camino que han de recorrer muchos médicos hospitalarios hacia la luz. 
Los genéricos no son peores que las marcas. 
Nos ayudan a la prescripción y al gasto farmacéutico.
Te rogamos que se olviden por un rato del enantyum.
Que la gastroprotección en personas menores de 60 años no es obligatoria si no tiene factores de riesgo.
Que el condroitin sulfato no ha demostrado producir ningún beneficio postoperatorio.
Señor, ayuda a nuestros hermanos a reevaluar su prescripción.
No lo hagas por nosotros sino por los que son el "eje del sistema sanitario", los pacientes.
Amén.


miércoles, 15 de septiembre de 2010

Flaseando los comprimidos


Por todas las razones anteriores no uso Vastat flas (30 mg a 42.29 euros) y si uso Mirtazapina bucodispersable EFG (30mg a 17.25 euros). Y si es duro en vez de flas, vale lo mismo. Es solo un ejemplo.

miércoles, 25 de agosto de 2010

La libertad de prescripción y el fomento del uso de los genéricos

Rafa Bravo y yo hemos comentado la importancia de este tema y hemos coordinado dar nuestra visión sobre este asunto. Esperamos que las personas que leéis nuestros blogs participéis de un debate sobre este tema.

En los últimos meses, varias comunidades autónomas han decidido usar, por su cuenta y sin consultar a los médicos, un sistema automático de sustitución informático de un cierto número de medicamentos que al ser recetados como marcas comerciales pasan directamente a la receta impresa o electrónica como principio activo y por ello, las oficinas de farmacia deberán dispensar un medicamento genérico. 
Hasta ahora, es decir, desde el año 1997, la política habitual para el fomento del uso de los genéricos ha sido la persuasión, el ruego y la valoración en los indicadores de los EAP. De esta manera, mediante el porcentaje de uso de cada médico se calculaban los incentivos económicos directos. Desde el principio, muchos médicos consideramos que tras la evaluación de la bioequivalencia por parte de la Agencia Española del Medicamentos y Productos Sanitarios, la opción de uso de los genéricos suponía un ahorro directo de costes y una homologación con otros países del mundo (EEUU, Reino Unido, Alemania) donde su uso era mayoritario. No es lugar para extenderme en la argumentación a favor del medicamento genérico cuando ya existe en el mercado, pero sí para destacar que el principal enemigo del genérico es la gran cantidad de ellos que existen por principio activo. Al tener la oficina de farmacia la posibilidad de sustituir los genéricos entre sí de distintos fabricantes en su propio beneficio (descuento pronto-pago y otras promociones), los pacientes se ven atrapados en un baile continuo de envases diferentes que induce a la confusión en muchos de ellos. Los fármacos serán bioequivalentes, pero los envases no lo son en absoluto. En distintas ocasiones he promulgado el concepto de "bioapariencia", es decir, que los envases sean homogéneos en su aspecto y solo cambie la letra pequeña del fabricante. De esta manera, el paciente no tendría confusiones. Algo tan sencillo como homogeneizar los envases de los genéricos parece imposible, dada la respuesta de distintos responsables ministeriales.
El uso de genéricos ha ido creciendo lentamente, pero mucho menos que su potencial total. A pesar de salir al mercado, las marcas siguen conservando una buena parte de sus ventas. ¿Qué razones hay para ello?
Las principales son la inercia de los médicos y la resistencia de muchos pacientes al cambio. Cuanto más consolidada está una marca después de muchos años de uso y publicidad, más difícil es convencer a un paciente o a un médico resistente de las ventajas de usar un genérico más económico. Las apelaciones al gasto público, al bien común, al buen uso de los impuestos que entre todos pagamos, son argumentos banales desde una perspectiva egoísta de alguien que quiere "lo mejor", no un medicamento de "mercadillo".
Después de muchos años intentando convencer y no imponer, parece que algunas administraciones han decidido "imponer".
Una medida de este calibre no debería hacerse mediante la "sustitución informática" de lo que un médico escribe en la historia clínica de un paciente. No solamente supone una intromisión sino una descalificación profesional. Si las administraciones quieren tomar medidas drásticas que eviten el uso de medicamentos de marca cuando un genérico esté disponible -siempre que haya un ahorro económico- la solución es fácil: solo se financia lo que cueste el genérico más competitivo. De esta manera, el medicamento de marca o bien baja el precio o no se dispensa ni uno, dado que el paciente tendrá que elegir entre pagar un precio reducido, en un activo o nada en un pensionista, a pagar todo su precio si elije la marca. Rápidamente todos los pacientes remisos al cambio y todos los médicos reticentes se verían obligados, por fuerza mayor, a aceptar el uso de genéricos. Ya se sabe que mientras paguen otros (o sea todos los pagadores de impuestos) no pasa nada. El dinero público debe usarse para buscar la eficiencia y no para contentar convicciones de médicos o de pacientes.
El problema es que estas decisiones exceden el ámbito autonómico. Para conseguir un ahorro significativo mediante el uso de genéricos se debe forzar su uso mediante decisiones al más alto nivel, y de esta manera evitar que haya que esperar a que se vayan convenciendo poco a poco todos los médicos y todos los pacientes -¿cuántos años harían falta?-. Mientras tanto, la sustitución automática electrónica parece un parche de mal gusto y de escasos resultados globales. Un gestor sanitario debe velar por el uso adecuado de los fondos públicos, pero debe enfocar sus esfuerzos teniendo en cuenta a los propios profesionales.
Entre convencer individualmente e imponer a todos por igual deberían tomarse medidas globales que clarifiquen de una manera definitiva qué medicamentos se financian en España y bajo qué condiciones. Para toda España por igual, con claridad y valentía.

viernes, 21 de mayo de 2010

La invasión de los estornudos

A los 3 días de sol radiante y subida de las temperaturas, los síntomas de la rinoconjuntivitis estacional han aflorado con toda la intensidad reprimida previamente por una fresca primavera. Aunque todos los pacientes habituales estaban avisados y alguno tenía preparado su tratamiento, sin autorización previa de "su alergólogo", la petición de tratamiento ha sido masiva a lo largo de la semana. Tras haber repasado las opciones de los esteroides nasales previamente, toca el turno de elegir un antihistamínico por vía oral que alivie los síntomas nasales y oculares presentes.
Desde hace tiempo, los antihistamínicos de segunda generación son los utilizados en la mayoría de los pacientes debido a su menor capacidad sedativa frente a los de primera generación. Por ello, en España los más usados son: loratadina, cetirizina, ebastina, rupatadina, desloratadina (metabolito de la loratadina), levocetirizina (isómero de la cetirizina) y fexofenadina. El orden no indica ninguna estadística de uso.
Existen numerosos trabajos evaluando su acción en las distintas indicaciones, pero usando la publicación de la American Academy of Allergy & Asthma and Immunology titulada: The diagnosis and management of Rhinitis: An updated practice parameter de 2008, podemos inferir que no hay ninguna opción superior a otra en la elección de un antihistamínico respecto a la eficacia clínica. Los efectos sedativos aparecen a las dosis superiores a las recomendadas por lo que en este aspecto tampoco parecen existir diferencias.

Pero ¿y los precios?. Ahí si hay grandes diferencias. ¿hay justificación para pagar más por lo mismo?



¿Alguna vez entenderá el Ministerio de Sanidad que el sobreprecio de la "innovación" debe estar justificado y que debe haber una auténtica financiación selectiva?

Eso sí, hay que bajar el salario a los empleados públicos porque es más fácil y se aguantarán, porque hacer un día de huelga que no va a cambiar nada sale bastante caro a ese salario ya reducido. Y la rebaja de precio de los medicamentos "innovadores" se arregla con un descuento temporal y tan amigos. Y mientras, solo el 4% de los declarantes del IRPF declaran ganar más de 60,000 euros brutos al año. ¡¡ País de estafadores y mentirosos !!
Por lo menos, malgastar con los fármacos: ¡ Con mi dinero, no !

viernes, 4 de diciembre de 2009

La disputa entre atorvastatina cálcica y magnésica

Desde hace pocas semanas está disponible en el mercado español una versión genérica de atorvastatina, uno de los medicamentos que más dinero ha producido a su fabricante en la historia farmacológica. En España, en 2008, la atorvastatina provocó un desembolso de las arcas públicas de 561,55 millones de euros, con 13.744.120 envases dispensados que si dividimos entre 12 envases mensuales nos sale una cantidad de 1.145.233 personas/año tratadas con este medicamento. No está nada mal. Por supuesto, ocupa el primer lugar en coste por principio activo de todos los disponibles.
Después de años de disputas sobre las patentes, Pfizer tiene reconocida su patente sobre la atorvastatina cálcica y pendiente de resolución sobre la magnésica. Su desarrollo clínico y comercial siempre ha sido sobre la cálcica. La islandesa Actavis, encontró la forma de obviar el problema y la atorvastina magnésica ha demostrado su bioequivalencia sobre la atorvastatina cálcica y puede ser sustituida como cualquier otro genérico. El CedimCat (Centro de Información de Medicamentos de Cataluña) tiene publicada una respuesta a esta cuestión en su web (necesita registro para ser consultada). La Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos define a los medicamentos genéricos como: "todo medicamento que tenga la misma composición cualitativa y cuantitativa en principios activos y la misma forma farmacéutica, y cuya bioequivalencia con el medicamentos de referencia haya sido demostrada por estudios adecuados de biodisponibilidad. Las diferentes sales, ésteres, éteres, isómeros, mezclas de isómeros, complejos o derivados de un principio activo se considerarán un mismo principio activo, a menos que tengan propiedades considerablemente diferentes en cuantoa seguridad y eficacia".
La atorvastatina magnésica ha sido aprobada por la AEMPS en base a su bioequivalencia con los originales de atorvastatina cálcica. Por ello, debe considerarse el mismo fármaco.
A través del blog Blogaceutics nos enteramos de lo mal que le ha sentado a Pfizer la aparición de la atorvastatina magnésica. Tanto, que ha enviado una carta a los farmacéuticos defendiendo su atorvastatina cálcica.
Por supuesto, el ahorro es muy considerable. Esperemos que ese ahorro, que al final es dinero público que pagamos con nuestros impuestos, lo sepan gestionar en mejorar lo público, o ¿hemos llegado a tal grado de desconfianza que ya da lo mismo?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Genéricos en España. Conocidos, nuevos y desconocidos

En el último informe de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos del 27 de Octubre de 2009, se han aprobado los PVL de numerosos fármacos, la inmensa mayoría genéricos. La oferta de genéricos de un mismo medicamento tiende a crecer hasta el infinito. Por ejemplo, de atorvastatina que acaba de salir, hay autorizados 17 fabricantes, además de los 3 originales. La competencia y la diversidad es buena, pero cuando el precio está fijado centralmente, ¿cómo compiten estos fabricantes entre sí para colocar su producto en las Oficinas de Farmacia?
En la lista de precios de los medicamentos autorizados el 27 de Octubre vemos grandes multinacionales como Pfizer vendiendo una Azitromicina Pfizer 500mg; fabricantes de genéricos consolidados como Teva, Ratiopharm, Edigen y nombres nuevos y hasta ahora desconocidos. Veamos algunos ejemplos:
La empresa Centro de Análisis Técnicos CAT SA nos ofrece una Glucosamina Samipharma 1500mg. Dicha empresa no tiene página web que podamos consultar, sino solo podemos acceder a un domicilio de Rubí (Barcelona). Distriquímica SA nos ofrece su pantoprazol. Es una empresa radicada en Barcelona de la que no se obtiene mucha información, salvo que vemos que posee un correo electrónico de Esteve, por lo que deduzco que es del grupo Esteve. Otro nuevo y desconocido para mí es GES Genéricos Españoles LAB SL, laboratorio radicado en Las Rozas (Madrid) que nos ofrece en esta ocasión, bromuro de ipatroprio nebulizado.
Los genéricos provenientes de otros países cada son más mayoritarios, uno de ellos Actavis, empresa islandesa que fabrica genéricos comercializados bajo su marca , pero también para otros. En su página web nos anuncia la gran remesa de atorvastatina que ha mandado para sus clientes españoles en un avión fletado a FEDEX. Bluefish Pharmaceuticals es una empresa sueca que anuncia en su página corporativa que desea "to be for pharmaceuticals what IKEA is for furniture", es decir que lo fabrica en India para que le salga más barato. Dr Reddy´s es una empresa india radicada en España desde 2006 con el nombre de Reddy Pharma Iberia SA. En esta ocasión nos ofrece risperidona, de la que hay 185 presentaciones diferentes de todos los fabricantes, con marca o genéricos. De la India tenemos también Accord Healthcare Limited.
Hay también fabricantes europeos y estadounidenses que se caracterizan por tener buena información accesible en Internet con páginas empresariales típicas como Synthon BV de Holanda y Mylan Pharmaceutical SL de EEUU.
De todas las empresas que he conocido nuevas que comercializan en España genéricos, la que más me ha sorprendido es Swan Pond Investment Limited, radicada en Escocia, que no posee página web y que comercializa medicamentos producidos por Actavis (he comprobado el finasteride de 1mg). Me imagino que pagando te enteras de la actividad de esa compañía, pero me parece que en aras de la transparencia general, no debería permitirse que una empresa que comercializa medicamentos en un país sea opaca a la información básica para conocer sus actividades, dueños, si fabrica o solo comercializa, etc. Lo digo por esta compañía y por otras muchas que comercializan genéricos en España y de las que desconocemos casi todo.
Aprovecho la ocasión para solicitar a los fabricantes de genéricos y a las autoridades sanitarias que homogeinicen los envases de los mismos, que la gente se lía cuando en la Oficina de Farmacia cada mes le cambian el fabricante. Lo hemos dicho mil veces, pero ni caso. He aquí la imagen de dos cajas de simvastatina que un paciente me trajo para preguntarme si eran lo mismo.

jueves, 18 de diciembre de 2008

¿Cómo se elige entre los genéricos cuando se prescribe por principio activo?

Me gusta prescribir por principio activo. La mayoría de los medicamentos que usamos tienen una forma genérica, y prescribir por principio activo supone una comodidad para el médico. Cuando el medicamento no tiene especialidad genérica, prescribo por su marca comercial; no tendría ningún sentido escribir una receta a un paciente con un nombre que luego no va a encontrar en la caja, salvo con letra pequeña y la marca con letra grande.
Sin embargo, al prescribir, digamos ibuprofeno, los pacientes reciben en ocasiones el fabricado por Cinfa, en otra farmacia el fabricado por Normon, por ejemplo.
En mi zona, abundan los genéricos del laboratorio Rimafar. Movido por la curiosidad de saber quién es Rimafar (nadie me los ha presentado o informado, no tiene página web y solo da una dirección de Zaragoza) veo que pertenece desde este año al gigante de los genéricos israelí TEVA, que junto a Davur y Belmac (más conocidos) pertenecían al grupo estadounidense Bentley Pharma que fue comprado por TEVA. A pesar de ello, cada "marca" sigue teniendo sus propios genéricos.
Parece que a los fabricantes de genéricos les gusta la "autocompetencia" y de esa manera permitir que haya, digamos 37 especialidades genéricas de omeprazol 20mg 28 cápsulas.
En España, la empresa líder en ventas de genéricos (datos 2007, no he podido encontrar más recientes) es CINFA, parece lógico ya que los accionistas son 2.500 farmacéuticos de INFARCO que se pasan las acciones de forma generacional; seguida de Normon, Ratiopharm y TEVA.
Y ¿por qué en una farmacia usan uno y en otras otros?. Me dirán que la libre competencia, pero todos sabemos que los medicamentos son un producto regulado, cuyo precio es fijado y sin descuentos para el cliente. Entonces, ¿quién obtiene ventajas por usar uno u otro medicamento genérico? ¿el Sistema Nacional de Salud? ¿el paciente activo que paga el 40% del PVP? ¿el pensionista que le regalan un cepillo de dientes por cada 20 recetas que deje en una farmacia y no en otra?. Nada de eso. El descuento que obtiene una oficina de farmacia por coger un genérico u otro viene reflejado en la factura y se llama descuento por "prontopago" o por "volumen". Ahora la ley obliga a reflejarlo de esta manera, antes se llamaba 2x1, 3x1, 4x1 o equisx1. Pero cada caja es pagada por el SNS a su precio y no incluye ninguna rebaja, el beneficio queda en exclusiva en la oficina de farmacia.
En resumen, las "marcas" quieren que recetemos por su marcas y los farmacéuticos por sus "genéricos-principio activo".

lunes, 1 de septiembre de 2008

Azitromicina OTC para Chlamydia en el Reino Unido. Una extraña decisión

A principios del mes de Agosto sorprendía la autorización en el Reino Unido del primer antibiótico OTC: Azitromicina para el tratamiento de la Chlamydia genital. La Azitromicina es un medicamento genérico en España y en UK, pero se autorizaba la comercialización bajo nombre comercial: Clamelle, siendo esta marca la única OTC. La indicación es exclusivamente el tratamiento de la Chlamydia genital, una vez confirmado el diagnóstico mediante un test apropiado o bien la pareja sexual de un paciente confirmado. Al principio me parecía bastante raro el tema. Si para saber si alguien tiene o no Chlamydia debe realizarse un test específico, tendrá que acudir a un centro sanitario, y si es positivo, recibir el tratamiento. ¿Dónde está la ventaja?.
Quizá, la información complementaria de la noticia permite comprender mejor la intención de esta liberalización de la azitromicina. La autorización recibida incluye un
programa de formación a los farmacéuticos y la aparición de un "Clamelle-branded chlamydia test kit". Es decir, que entre el farmacéutico y el fabricante se lo guisan y se lo comen. Un buen ejemplo de "externalización" de los servicios sanitarios.
El fabricante es una empresa farmacéutica islandesa (
Actavis) que produce genéricos, pero que ha visto aquí un buen hueco de negocio.
La infección por Chlamydia trachomatis es una enfermedad de transmisión sexual muy frecuente, en muchos casos asintomática, que puede producir en la mujer infectada un aumento del riesgo de embarazo ectópico o infertilidad. También debe sospecharse en los pacientes que presenten disuria u otros síntomas uretrales con cultivo de orina negativo. En mi área de trabajo, el laboratorio de referencia no hace la técnica en orina (la más sencilla) y el paciente debe desplazarse al laboratorio del Hospital.

Ciertamente, los médicos deberíamos estar más interesados en la búsqueda de la Chlamydia, facilitando su análisis y su tratamiento (1 gramo de azitromicina en dosis única) pero su liberalización bajo estas condiciones: hacerse el test y comprar la pastilla de una marca determinada (mucho más cara que la genérica) me parece un escapismo sanitario y un negocio para algunos. No veo claro lo que gana el paciente.
Un ejemplo de por dónde van los tiempos: que los servicios públicos cubran cada vez menos patologías y que el paciente pague por lo que debería obtener de su servicio sanitario. El precio estimado de Clamelle es de 20 libras, y me imagino que el test no será gratis.

El Reino Unido es el país de la Unión Europea que liberaliza medicamentos OTC con mayor prontitud, España, todavía es cauta a este respecto. ¿O será que aquí ni diagnosticamos casos de Chlamydia?